Esperanza
No desistas hasta ver tu milagro
Porque decía: Si tan solo tocare su manto, seré salva. Marcos 5:28
Creada con Gemini
En un instante nuestra vida puede dar un giro inesperado y marcar un antes y un después.
Así sucedió con la mujer que padecía flujo de sangre durante doce largos años: atrapada en una condición que no solo afectaba su cuerpo, sino también su dignidad y su vida. Ella había gastado todo lo que tenía buscando sanidad sin ver resultados. Hasta que un día, en medio de la multitud, decidió acercarse a Jesús y tocar el borde de su manto. En ese momento recibió su sanidad.
Después de tanto tiempo cualquiera pensaría que la esperanza se había desvanecido y que sus sueños habían quedado enterrados. Así pasa con muchos que llevan años enfrentando situaciones que los desgastan emocionalmente y creen que nada puede ser diferente; hasta pierden la esperanza de tener una vida diferente.
Pero no estamos sostenidos en lo que sentimos o padecemos sino en la Palabra que transforma, que rompe todo diagnóstico y circunstancia que nos afectan. Lo que hemos padecido por años no determina nuestra vida. En un instante Dios lo cambia todo y lo imposible se somete ante su autoridad. Lo que por años nos oprimió queda sin efecto para darnos una nueva vida y glorificar su nombre. Por eso, no desistas hasta ver tu milagro. Él lo hará.