Historia
Alegres bebedores que disparan al amanecer
En un país de elevado porte ilegal de armas de fuego y de personas con tendencia a violentarse a las que se autoriza con ligereza a llevarlas, el decreto número 308-06 que restringe los consumos alcohólicos a deshoras ha debido ser a cabalidad una prevención que salva vidas restando espacios a la conflictividad social que las sustancias espirituosas acentúan después de la medianoche.
Editorial
En un país de elevado porte ilegal de armas de fuego y de personas con tendencia a violentarse a las que se autoriza con ligereza a llevarlas, el decreto número 308-06 que restringe los consumos alcohólicos a deshoras ha debido ser a cabalidad una prevención que salva vidas restando espacios a la conflictividad social que las sustancias espirituosas acentúan después de la medianoche. En los hechos, el registro de tragedias en algunos bares de la nocturnidad extralimitada –incluyendo locales céntricos de la capital dominicana- se ha solido ver que la sangre llega a correr a medida que corren los tragos por lo fallido de las restricciones.
Es como decir que los policías encargados de poner término a las bebentinas transgresoras pecan de no estar despiertos a las horas en que los bacanales “se ponen buenos”, según postulan adictos a las madrugadas y a los líquidos embriagantes que generan desmanes no solo para reñir y disparar, sino para impedir el sueño a lo pacíficos ciudadanos de los entornos por otra prohibición que se viola a todo dar y con espantosa reincidencia en muchos barrios: la de no emitir ruidos de altos decibeles por estar de farra a veces hasta salir el sol; de alta incidencia aunque se supone que existe un departamento policial para meter en cintura a los bullosos.
He aquí otras ingratas consecuencias sociales derivadas de tolerar excesos destructivos: la alta disponibilidad de bebidas embriagantes que el Estado estimula con vacíos normativos conecta pronunciadamente con la violencia de género; y como los aparatos para detectar alto contenido alcohólico en la sangre con que fue equipada la Digesett años atrás tienen más función decorativa que operativa, las “licencias” de beber y conducir al mismo tiempo aparecen detrás de muchas fatalidades de tránsito.
Entre los factores de riesgos que los especialistas identifican como dominantes en República Dominicana en daño a la convivencia y a la seguridad vial están lo tremendamente accesibles y toleradas que resultan las bebidas alcohólicas, consumidas y promovidas como si fueran simples ingestas para la gripe o para no subir de peso.