Editorial

Apagón

Fallas aisladas hacen caer sistema eléctrico

El detonante de ayer de un reparto masivo de apagones súbitos, incluyendo algunos bastante prolongados, fue clasificado de inmediato por más de una fuente oficial como una “falla mayor” del Sistema Eléctrico Nacional Integrado de “causa desconocida”

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El 11 de noviembre pasado la historia oficial sobre la causa de un apagón general brindada al país indicó que un operario -de calidad profesional desconocida - apretó el botón equivocado en un sofisticado panel del que dependía la normal operación de unidades de estratégicas de generación que operan en San Pedro de Macorís. El efecto dominó del poder discrecional de un juan de los palotes le costó a la clientela nacional de la electricidad por parálisis de actividades y rápidos usos alternativos de emergencia más de RD$2,500 millones según cálculos preliminares.

El detonante de ayer de un reparto masivo de apagones súbitos, incluyendo algunos bastante prolongados, fue clasificado de inmediato por más de una fuente oficial como una “falla mayor” del Sistema Eléctrico Nacional Integrado de “causa desconocida”, lo que de todos modos la inscribe en la categoría de incidentes restringidos a un solo lugar para ingresar al historial de la vulnerabilidad que desde decenios anteriores reflejaron, con alto número, cierta inestabilidad no resuelta, evidentemente.

Esto hace temer que el conjunto de plantas, líneas de transmisión, estaciones y subestaciones de que depende el grueso del suministro eléctrico no está con rigor, al menos, bajo un esquema de protección y aislamiento que disminuya geográficamente las repercusiones que llevan hacia muchos lugares, o a casi todos los lugares, las consecuencias súbitas del daño que se manifiesta en un solo eslabón de la infraestructura. Ningún sistema energético puede carecer de capacidades para desconectar con rapidez el punto exacto que cae en desperfecto o nulidad para que el resto de sus instalaciones pueda continuar en pleno funcionamiento.

No existen o han dejado de funcionar los recursos técnicos que reaccionarían a sobrecargas y pérdidas de potencia para generar desconexiones y salvar amplias zonas de caídas extensas o totales el suministro de la energía. Regiones enteras pueden ser protegidas de fases críticas de las que suelen comenzar con incidentes menores a los que tecnologías industriales disponibles evitan que pasen de simples averías a paralizar gran parte del país como ha ocurrido con cierta frecuencia.

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