Editorial

Crimen

La inmanejable ola de los feminicidios

El perfil de los asesinos de mujeres en República Dominicana, deducido de estadísticas y antecedentes de casos, debería estar impreso en el imaginario nacional con imborrables caracteres: control extremo sobre sus futura víctimas, celos irracionales y constantes, individuos intolerantes y explosivos, narcisistas, psicopáticos e inmunes al remordimiento.

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El perfil de los asesinos de mujeres en República Dominicana, deducido de estadísticas y antecedentes de casos, debería estar impreso en el imaginario nacional con imborrables caracteres: control extremo sobre sus futura víctimas, celos irracionales y constantes, individuos intolerantes y explosivos, narcisistas, psicopáticos e inmunes al remordimiento. Monstruos que en el peor de los casos, la hondura de su vocación homicida viene a conocerse después de los hechos o cuando ya es extraordinariamente difícil y riesgoso alejarse de ellos, lo que significa que el común de las mujeres de este país necesita de un olfato muy fino para detectar el peligro de muerte que se puede correr a la vera de machistas.

Una propensión dominante en el género masculino local que ya el año pasado el Ministerio de Interior y Policía llegó a colocar en el rango de pandemia de perfiles dramáticos tras doce meses de manifestarse con características de barbarie que acabó con cincuenta vidas femeninas con un promedio histórico de ocho feminicidios cada mes o dos cada semana que sigue diciéndole a la propia sociedad dominicana y al mundo que este es uno de los países de América Latina con las tasas más altas de este tipo de violencia.

Un panorama alarmante que continuamente mueve a liderazgos feministas y de organismos de la sociedad civil de composición mixta a reclamar del Estado ampliar los alcances de unidades especializadas en violencia de género a nivel del Ministerio Público que en los hechos, y para todos los fines, resulta estructuralmente insuficiente para recibir y procesar acciones delictivas, menores y mayores; significativa causa del congestionamiento de las cárceles dominicanas de poco crecer hacia lo digno.

Notoriamente, lo que de manera conjunta puedan estar haciendo para disuadir, perseguir y castigar la violencia de género –que incluye atropellos no letales- sigue siendo insuficiente a la luz de este fatídico comienzo de año. El promedio de agresiones a mujeres sin pérdida de vida supera las 40 mil en doce meses y dos de cada tres de ellas ha recibido algún tipo de daño físico a lo largo de su vida.

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