Comentario
¡La educación es por el bien de todos!
educación
“Píndaro –comenta Herminio-, ¡ayer tuve una de las experiencias más desagradables y preocupantes de mi vida!”… ¿Cómo así? –cuestiona Píndaro-… “Al regresar de una gestión fuera del centro de la ciudad, el vehículo me marcó una señal del nivel de aire en la goma derecha trasera de mi vehículo e hice una parada en una estación de servicios cercano a casa… Estacioné justo frente a la máquina para aire, abrí mi puerta y salí para chequear el estado de la goma… Mientras eso hacía –continúa Herminio-, un motorista hizo su entrada al espacio previamente ya ocupado por mi y, sin dirigir palabras, lo aparcó justo bloqueando el espacio para yo inclusive entrar de nuevo a mi carro y cerrar la puerta… Mi sobresalto fue natural y propio del momento… Me acerco y le miro, al tiempo de indicarle que había llegado antes y que, justo había iniciado el proceso de uso de la manguera para ello… Con semblante y actitud desafiantes, el motoconchista exclama: ‘¡Estamos hartos de ustedes, los riquitos, que se creen dueños de todo… Usted es quien tiene que quitarse para rellenar!’–gritó-… Justo en ese momento estacionó otro vehículo del que se desmontó un señor que ya venía viendo la actitud agresiva del joven fue hacia él y le sugirió que me permitiera terminar mi iniciada gestión, a lo que recibió como respuesta: ‘¡No me jodan!... ¡Ustedes no son más que yo!’… Esto lo hizo mientras retiraba su motor en neutro para que yo pudiera continuar lo que intentaba hacer desde un principio”, -comentó Herminio, entristecido por el estado de cosas en el país-.
“Estamos en un momento –expresa Píndaro-, en que la ciencia, parte de la sociedad y las fuerzas ocultas de sectores dañinos a los intereses del desarrollo del país, están fomentando el desorden, la manipulación y el desbalance natural del sistema, provocando un enfrentamiento soterrado entre ellos, violentando toda transparencia posible… Hay que fomentar la habilidad del aprendizaje, de aspirar, de comprender la verdad de cada cuestionamiento que se te presente en la vida… -y, continúa-… La ciencia está obligada a observar y ser llevada a todos, sin prejuicios… Hay que desafiar la mente de esa población que nunca ha tenido al suerte de ser expuesta a ese proceso y, por eso, ahora es absorbida por las tendencias audiovisuales trastocadas”.
Herminio, que aún no se repone e su desagradable experiencia, reflexiona sobre la que ya había venido observando desde el curso de este año… “Tenemos una población que no sabe siquiera lo que es la lógica misma de la vida –piensa-, y que se ha acostumbrado a moverse con su descarriada lógica para hacerla su vida… Hasta ahora se ha temido a desarrollar talentos, porque podrían ser peligrosos, porque así han sido dejados a su libre albedrío de aprendizaje en sus hogares… Y, muchos profesores se han hecho cómplices de esto… Es tiempo ya de que las fuerzas sociales tomen cartas en este asunto, teniendo presente que la curiosidad y la dignidad de las personas van de la mano –dice Herminio, mientras reflexiona- Hay un viejo dicho: ¡La curiosidad mató al gato!... Desde luego, en este caso, el gato no es lo mismo que el timador, sino aquellos que buscan información y que, por no verse muertos, harán lo inesperado -y a veces creído imposible- por superar su estatus sin calcular consecuencias para todos”.
Píndaro, que todavía no se recupera del episodio vivido por Herminio, expresa: “Recuerdo haber leído que en la ciudad de Manchester, Inglaterra, en plena ebullición de ideas dentro de la revolución industrial, obreros, comerciantes y niños se mezclaban en las calles, y que en el 1849 un niño de nombre Samuel Carter empezó a cambiar la historia del mundo… La historia verdadera lo señala que poseía una mirada profundamente inquieta y una memoria prodigiosa que le permitía recordar largos episodios documentados, y expresarlos a través de un vocabulario preciso y con claro razonamiento… Desde muy joven, tuvo la capacidad y osadía de decir: ‘Aprender es como descubrir un río oculto bajo la tierra… A veces, puedes escuchar su murmullo sin verlo pero, cuando lo encuentras, nada puede detener el agua’… Hoy día –reflexiona Píndaro-, estamos dejando que no haya esa agua y que nuestros ríos de conocimiento se sequen y, en su lugar, influencias extrañas para unos y conocidas –pero ignoradas a propósito por otros- vayan poco a poco haciendo su nido hasta parir corrientes muy preocupantes y desestabilizadoras… La sabiduría surge de fomentar la libertad de preguntar pero, también, de que las respuestas no vengan condicionadas por mediocridad de pensamiento ni –como actualmente se promociona-, sólo a través de medios tecnológicos de contenido condicionado y encaminados a fomentar ‘la facilidad del pensar basado en únicas fuentes’ que, indefectiblemente, llevan a la casi anulación del raciocinio individual”.
“El momento –piensa Herminio-, requiere de ideas que propongan soluciones creativas a problemas ‘técnicos’… Tenemos que buscar, a través de la ciencia, el sentido de nuestra existencia, y eso sólo lo proporciona una sólida educación a todo nivel… Por un lado, siempre escuché que ‘cotorra vieja no aprende a hablar’… Esto es un reflejo de que aquellos adultos que nunca quisieron aprender hoy lideran a los demás que siguen ese rumbo y, lo que es peor, a un grupo de aquellos que si ‘se mal educaron’ para fomentar el desorden, irrespeto y desestabilidad sistemática… Por otro lado, la marcada tendencia de una segmento de nuestra juventud que está expuesta a la desmotivación espontánea –o en algunos casos expresamente fomentada-, para apropiadamente educarse, podría hacer muy difícil escalar aquellos peldaños que solidifiquen una armoniosa convivencia hacia el 2026… Por favor, tratemos de meter en nuestro tuétano que ¡la educación es por el bien de todos!”