Guardianes de la verdad Opinión

Democracia

Ejercer contrapeso y poder social

La democracia dominicana necesita fortalecerse.

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Desde la transición democrática de 1978, la República Dominicana ha vivido un proceso sostenido de construcción de las instituciones formales de la democracia: elecciones periódicas y alternancia en el poder (con algunos períodos de crisis debido a la permanencia de niveles de prácticas políticas autoritarias); pluralidad de partidos; reformas electorales y de partidos políticos; así como avances parciales en la separación de poderes.

Sin embargo, la democracia entendida como ejercicio pleno de derechos, participación ciudadana, delegación de poder, efectivo control y fiscalización del poder político… continúa siendo limitada.

La persistencia de la pobreza estructural y del clientelismo ha convertido el derecho al voto, en amplios sectores sociales, en una transacción condicionada por la necesidad inmediata y la sobrevivencia. Ahí empieza nuestra debilidad democrática: cuando se vota por necesidad y no como ejercicio ciudadano de delegación de poder, control y fiscalización ciudadana.

Contrapeso, control y poder social

Una democracia necesita límites al poder. Por esa razón, los tres poderes de la democracia representativa deben operar como contrapesos entre sí. Especialmente el Poder Legislativo, cuyo papel de control y fiscalización debe jugar un rol fundamental. Ningún poder o autoridad debe ejercer sus funciones en democracia —por más legítima que sea— sin controles o contrapesos.

Como advierte O’Donnell (1998), “las democracias requieren no solo elecciones libres y competitivas, sino también instituciones estatales capaces de ejercer control legal, político y administrativo sobre los demás poderes del Estado”. En ausencia de esa “accountability horizontal”, las democracias tienden a degradarse hacia formas delegativas, en las que los líderes electos gobiernan con discrecionalidad, debilitando el Estado de derecho y la confianza ciudadana.

Los contrapesos son la garantía de que el poder no se convierta en abuso y de que las instituciones respondan como mecanismo de resolución de los conflictos permanentes de la sociedad y como garantía de protección de los derechos de ciudadanía.

En la República Dominicana esos contrapesos formales han sido muy débiles, o han actuado bajo la sombra del Poder Ejecutivo, desvirtuando un principio fundamental de la democracia. El congreso dominicano históricamente ha fallado en su rol de control y fiscalización. Con pocas excepciones, ha sido poco crítico y limitativo del poder ejecutivo. La capacidad clientelar del Estado y sus distintos gobiernos han capturado la voluntad y decisiones de senadores y diputados, sobre todo cuando el partido de gobierno ejerce el control mayoritario del congreso.

Los que nos atrevemos a jugar nuestro rol de congresistas, asumiendo un mandato constitucional y ciudadano, somos muchas veces aislados o tildados como rebeldes o se nos dice que “no hacemos equipo”. Los senadores y diputados que intentamos ser actores de fiscalización y contrapeso somos “molestias” que no “cuadran en el sistema”.

La democracia dominicana necesita fortalecerse. Necesita más contrapeso y control del poder, sobre todo en un país que aún no destierra el peso del presidencialismo.

Poder social

La importancia del poder social, que no es más que el ejercicio ciudadano de controlar a quienes le han delegado el poder, ha sido menospreciada y a veces tildada de “agitación” (cuando se está en el gobierno). Pero cuando los poderes formales de control y fiscalización (congreso, cámara de cuentas…) fallan el poder soberano del pueblo organizado está ahí, para salvar la democracia.

Recordemos Marcha Verde, la coalición del 4%, la Plaza de la Bandera… para no irnos tan lejos del rol protagónico de la gente en las calles, organizada o no, para terminar con los remanentes de la tiranía de Trujillo.

El poder se vuelve tiranía si no tiene control y contrapeso. El poder social juega un rol fundamental en el mantenimiento y profundización de la democracia cuando los órganos constitucionales fallan.

Porque creo en la democracia y su construcción permanente seguiré ejerciendo mi papel de contrapeso, aunque me aislen o me tilden de rebelde y resentido aquellos que no entienden la importancia de la democracia y sus mecanismo para construir una sociedad de derechos para todos y todas.

Sobre el autor
Antonio Taveras Guzmán

Antonio Taveras Guzmán

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