Opinión

Doctor Luis Felipe Rosa Hernández

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Por Luis Felipe Rosa Hernández

El título no se corresponde con la realidad porque el PRM no es un partido operativo ni tampoco es un partido gobernante, en términos reales. El presidente no responde a los lineamientos y propuestas del partido que lo llevó al poder. Es todo lo contrario, en nuestro sistema presidencialista es el presidente el que predomina sobre el partido y su orientación y comportamiento. Ese es el caso del PRM.

Su liderazgo debiera entender y asumir que el lugar y papel de un partido en la oposición no es el mismo al que corresponde a un partido gobernante o a un presidente que fue postulado y promovido al poder con sus auspicios. No es lo mismo. Un partido gobernante, como es de suponer, es aquel que sirve de soporte a la ejecución del programa de gobierno, a las políticas públicas, a los programas y planes que ejecuta el gobierno a través de todas sus instancias, centralizadas y descentralizadas.

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El rol del PRM estando en el poder, como se entenderá tiene que ser diferente al que le correspondía a cuando se encontraba en la oposición. Eso no ha sido entendido por el PRM ni por el presidente de la república. El presidente Abinader no solo ha tenido que asumir el rol que corresponde a sus ministros y funcionarios subordinados, sino también el papel que correspondería a un partido que debería asumir su lugar de partido gobernante.

Resulta que el PRM no es ni ha querido ser un partido que se defina y opere política y orgánicamente como tal. Ese es su gran desafío y debe asumirlo con seriedad, porque de lo contrario le será difícil retener el poder más allá del 2028, aun cuando coloque a Luis Abinader como su presidente en lugar de José Ignacio Paliza.

El PRM y Abinader reeditan el mismo error del presidente Bosch en 1963, cuando estando en el gobierno, congeló al PRD, en vez de potencializarlo y convertirlo en su soporte político. Ese error facilitó los planes golpistas que terminaron con su gobierno el 25 de septiembre del 1963.

Tanto el presidente Abinader como el PRM están a tiempo de enderezar el rumbo y asumir el relanzamiento del Partido Revolucionario Moderno, para darle fundamentos políticos ideológico y programáticos, como herramientas necesarias para que tenga coherencia e identidad partidaria. Para que su militancia no solo persiga un empleo, sino básicamente un modelo de sociedad y de país con el que puedan ofertar al pueblo y a la nación un horizonte de progreso, bienestar y orgullo nacional, procurando encantar y motivar al pueblo a darle su apoyo.

Para ese relanzamiento, el PRM necesita de un programa de construcción partidaria, tema que abordare en la próxima entrega…

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