Opinión

Reflexión

¡Vamos a evaluar la estructura comunicacional del discurso!

La capacidad de liderazgo consiste en convertir la visión en realidad.” — Warren Bennis

Presidente Luis Abinader durante su discurso en la Asamblea Navional. hoy/De León

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El discurso del 27F 2026 no fue únicamente una rendición de cuentas; fue una construcción deliberada de liderazgo y proyección de visión de Estado.

El tono evidenció intención, sobriedad, orden y datos. En un contexto regional donde la polarización suele imponerse como herramienta política, optar por estabilidad como eje discursivo es una decisión estratégica.

La estabilidad no busca aplauso inmediato; busca transmitir control y previsibilidad.

Angela Gil

La frase “hoy no basta con crecer; el reto es cómo crecemos y para quién crecemos” marcó el punto de inflexión. El crecimiento dejó de presentarse como resultado macroeconómico para asumirse como responsabilidad ética. Ahí ocurre el desplazamiento clave del dato al propósito.

La Meta RD 2036 refuerza esa dirección. Al fijar un horizonte generacional, el discurso trasciende la coyuntura y coloca la conversación en el terreno de la transformación sostenida.

Es una lógica similar a la utilizada por Barack Obama cuando habló del “Sputnik moment”; convertir la innovación en desafío nacional y no en simple política sectorial.

También fue significativo el énfasis en la tecnología como expresión de soberanía moderna y el recorrido territorial como gesto de inclusión simbólica. Nombrar provincias no es enumerar obras; es reconocer presencia y construir legitimidad.

Un discurso no se mide por la cantidad de cifras que contiene, sino por el marco mental que instala.

En el que nos ocupa pareció apostar por algo más profundo que el balance anual; redefinir la manera en que se interpreta el desarrollo.

Y cuando se redefine la interpretación del desarrollo, también se redefine el criterio con el que será evaluado el liderazgo.

Ahí es donde la comunicación deja de ser discurso

y se convierte en compromiso histórico.

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Angela Gil