Población
Intransigencia china con la corrupción
El liderazgo comunista chino entiende que no puede permitir que quienes deben ser militantes ejemplares marquen un mal paso
Población China
Desde su fundación, la República Popular China ha centrado su atención tanto en el desarrollo nacional y el bienestar de la población como en el combate frontal contra la corrupción. En estos momentos en que se le presta mucha atención a todo lo referido a China algunos admiran con asombro, y generalmente con admiración, la intolerante posición del dirigente chino Xi Jinping contra los corruptos en todos los estamentos de la sociedad.
La dirigencia china ha tenido muy claro que la opulencia de una sociedad puede despertar nefastas ambiciones personales que lleven a gastar su caudal de decencia y honor traicionando la confianza asignada por el país. En China los corruptos son imperdonables y se les castiga severamente.
El liderazgo comunista chino entiende que no puede permitir que quienes deben ser militantes ejemplares marquen un mal paso porque entonces es el Partido el que perdería legitimidad, respeto y moral ante el pueblo.
Los máximos dirigentes del Partido y el Estado han tenido el enfoque anticorrupción como prioridad, desde Mao Zedong, pasando por Deng Xiaoping, Jian Zemin, Hu Jintao y actualmente Xi Jinping, para quien el combate a la corrupción es vital en la construcción de la sociedad del socialismo chino. Hu Jintao, (2003-2013) advertía que si se falla “en la lucha contra la corrupción caerá el Estado”.
El Partido ha llamado a “limpiar la ecología política”. La anticorrupción llega a máximos estamentos del Ejercito (varios generales), del gobierno (varios ministros), a altos ejecutivos de las finanzas, de los sectores energéticos e infraestructuras y hasta al deporte. Las penas pueden llegar a muerte. No sé perdona ni a los que huyen; en 2024 China recibió 1597 repatriados recuperando 2550 millones de dólares en activos ilícitos.
En el mundo donde crece la corrupción, unos la privilegian, otros la protegen, hay quienes la encubren y hasta quienes dejan que se diluya en el tiempo, pero China es intransigente, por principio, no perdona.
Confucio, filósofo chino cuyas reflexiones sobre ética y gobierno, 2500 años después, siguen alimentando la espiritualidad china, en una de sus reflexiones vinculaba la corrupción con la falta de virtud de un líder: “En un país bien gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza”. En la sociedad china de hoy día la riqueza bien habida y enriquecedora de la sociedad es reconocida y respetada.
Abundaremos.