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La ley de Etiquetado Frontal: una necesidad para informar, salvar vidas y fortalecer el mercado

Mario Pujols y César Dargán representan al sector empresarial del país. Uno es vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y el otro vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

César Dargán

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Con cariño a Mario Pujols y César Dargán...

Mario Pujols y César Dargán representan al sector empresarial del país. Uno es vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y el otro vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD). Los conocí cuando era directora de Pro-Consumidor. Son jóvenes educados, bien formados y con experiencia en la gerencia y en la agenda empresarial. Por esa razón les dedico esta entrega de viernes, porque he compartido con ellos el espacio del Consejo Económico y Social, donde formamos parte del pleno. Los días 10 y 11 de abril coincidimos en el taller de inducción de los nuevos integrantes del CES, del que soy parte. Aproveché para abordar con ellos el tema del EFAN, porque, como voceros de dos instituciones importantes, entendí necesario tratar un asunto de salud que nos concierne a todos.

En la República Dominicana, siete de cada diez muertes están asociadas a enfermedades no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión y los males cardiovasculares. Esa realidad no es una estadística más. Debe verse como una alerta nacional que obliga a todos los sectores, incluido el empresarial, a asumir responsabilidad.

En ese contexto, el Etiquetado Frontal de Advertencia Nutricional (EFAN) surge como una herramienta para orientar al consumidor y promover decisiones más informadas. Sin embargo, su discusión ha encontrado resistencia en algunos sectores de la industria.

Estos dos respetados dirigentes empresariales deben comprender, desde la salud pública y el interés colectivo, que el EFAN no es una amenaza. Es una oportunidad.

Este sistema de etiquetado no prohíbe productos ni limita la libre empresa. Su objetivo es garantizar que el consumidor pueda identificar, de manera clara y rápida, cuando un producto contiene niveles elevados de azúcares, sodio, grasas saturadas y grasas trans. En un mercado moderno, la transparencia no debe ser opcional.

No se trata de castigar a la industria. Se trata de colocar información visible al frente del empaque, allí donde el consumidor toma la decisión de compra y pueda ejercer el derecho fundamental a la información.

La experiencia internacional demuestra que el etiquetado frontal no solo contribuye a mejorar los hábitos de consumo, sino que también impulsa a la industria a innovar y reformular sus productos. Es decir, eleva los estándares del mercado y fortalece la competitividad.

El impacto económico de las enfermedades no transmisibles también es innegable. El aumento de estas enfermedades genera mayores costos en salud, reduce la productividad y afecta de forma directa el desarrollo del país. Una población enferma no puede sostener una economía sana.

De ahí que el EFAN deba entenderse como parte de una política pública integral. El Estado regula, la industria produce y el consumidor decide. Pero nadie decide bien en medio de la opacidad.

Informar con claridad no destruye mercados. Los ordena, eleva también la confianza pública y obliga a competir con calidad, no con silencio. El sector empresarial dominicano ha sido un aliado del desarrollo nacional.

Hoy ese liderazgo puede reafirmarse apoyando iniciativas que, como el etiquetado frontal, buscan proteger la vida y el bienestar de la población.

Más que un punto de confrontación, este debe ser un espacio de diálogo. Cuando la evidencia es clara y las cifras son contundentes, postergar decisiones también tiene consecuencias. Y en este caso, el costo se mide en vidas.

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Altagracia Paulino

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