Opinión

Rendición de cuenta

Luis Abinader ante su mayor desafío histórico

Combatir la criminalidad exige una política integral: empleo, educación, deporte y reducción de los jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Presidente Luis AbinaderFuente externa

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Hace unos años, Luis Abinader dijo que su legado como presidente debía ser el presidente que cambió las cosas, pero si quiere ser el presidente del cambio, el presidente sabe que sus acciones necesitan profundidad, no cifras

En su sexta rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, el presidente Luis Abinader volvió a presentar avances y cifras. Pero si realmente quiere pasar a la historia como el presidente del cambio, los próximos años serán decisivos. El país no necesita solo administración: necesita transformaciones profundas y sostenibles.

La Justicia:

Fortalecer el sistema judicial es clave. La justicia es uno de los tres poderes del Estado, pero depende presupuestariamente del Poder Ejecutivo. Si se quiere un cambio real, hay que asignarle más recursos, modernizar su infraestructura y dignificar a quienes la componen. La reforma del Código Penal, con sanciones más severas y coherentes frente a los delitos, sería una señal contundente. Ahora, con la creación del Ministerio de Justicia, el Gobierno tiene la oportunidad histórica de consolidar independencia, eficiencia y confianza ciudadana.

Delincuencia e inseguridad:

Combatir la criminalidad exige una política integral: empleo, educación, deporte y reducción de los jóvenes que ni estudian ni trabajan. El Gobierno ha avanzado en algunos de estos frentes, pero la percepción ciudadana sigue siendo crítica. La inseguridad continúa siendo el principal problema nacional. La inversión debe ser más focalizada, medible y acompañada de resultados concretos en los barrios donde la violencia marca el día a día.

Educación:

La política de blocks, varilla, cemento y nóminas infladas no ha producido mejoras significativas en la calidad educativa. Tras seis años de gestión, los resultados siguen siendo limitados. Pareciera que el propio presidente ha entendido que no basta con construir aulas. Con perfiles técnicos como Rafael Santos y un mediador político como Luis Miguel De Camps, puede ser el momento de reenfocar el sistema hacia calidad docente, evaluación constante y formación en competencias reales. Sin capital humano competitivo, no hay desarrollo posible.

Accidentes de tránsito:

Este es el verdadero dolor de cabeza del país. Más de 2,500 dominicanos mueren cada año, en su mayoría jóvenes entre 15 y 35 años. El costo económico supera el 2 % del PIB, pero el costo humano es incalculable. Vivimos bajo el estrés permanente de un tránsito caótico, con una alta proporción de motoristas (83%) sin educación. Aquí se requiere autoridad, régimen de consecuencias y una política agresiva de educación y fiscalización.

Salud mental:

En una sociedad donde muchas veces la violencia es la primera forma de solucionar un desacuerdo, la salud mental no puede seguir siendo un lujo.

Pasar de 18 a 89 unidades de intervención de crisis, como Abinader explicó en su discurso, más que un logro exhibido con orgullo es una deuda que se tiene que saldar y que a penas inicia. Los suicidios han aumentado, especialmente en mujeres, y el acceso a terapias y medicamentos sigue siendo limitado por sus altos costos. Urge ampliar la cobertura pública, integrar psicólogos en atención primaria y diseñar campañas de prevención. Atender la mente es también prevenir violencia, feminicidios y rupturas sociales.

La mujer:

Un país que apuesta por sus mujeres avanza. Sin embargo, la brecha salarial, la violencia de género y la limitada participación económica femenina siguen siendo tareas pendientes; esto último, pese a que desde Promipyme, Fabricio Gómez está haciendo un gran esfuerzo para empoderarlas.

No basta con discursos y más casas de acogida; se requieren políticas que garanticen protección real, acceso a crédito, apoyo al emprendimiento y corresponsabilidad en el cuidado. Apostar por la mujer no es una agenda sectorial: es una estrategia de desarrollo nacional.

El cambio verdadero no se mide en discursos, sino en decisiones estructurales. Ahí estará el legado. El legado se define ahora Presidente…

Sobre el autor
Angely Moreno

Angely Moreno