Opinión

Un discurso poderoso

Luis desmonta posverdad del pasado y dispara "con un cañón de futuro”

“Algunos partidos huyen de su pasado porque es una pesada losa que no pueden levantar”. Luis Abinader.

El presidente de la República y líder del PRM saluda al llegar ayer a La Gran Arena del Cibao, en Santiago

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Ayer asistimos al derrumbe del castillo de naipes en que el pasado PLD-FUPU ha montado su estrategia de posverdad buscando que se olviden sus 5 gobiernos de corrupción, impunidad y descalabro institucional.

Y, al mismo tiempo, levantando una montaña de mentiras saturante de medios y redes dirigida a que la gente no tenga plena conciencia de los cambios sociales, de estabilidad social, económica y política del país en los 5 años de gestión Abinader-PRM.

Así resumió el presidente Abinader su visión de presente y futuro en la conmemoración de los primeros 11 años de vida del Partido Revolucionario Moderno. Sus principales highlights:

ESTADO DE DERECHO. Hoy ni el ministerio público ni la Junta Central Electoral ni el Tribunal Superior Electoral están dirigidos por políticos, rige la separación e independencia de los poderes públicos.

Reformando y saneando el gobierno, eliminando duplicidades, digitalizando servicios, cerrando brechas de corrupción, eliminando la impunidad y promoviendo una administración más ágil, más transparente y más humana.

Lucha contra la corrupción y la impunidad, decían que nos creíamos moralmente superiores y ahora tienen una campaña propagando que todos somos iguales. Siento decirles que NO SOMOS IGUALES, creamos un ministerio publico independiente que ha eliminado la impunidad del pasado y la del presente. Hoy hay un gobierno que enfrenta la corrupción y no que la cubre como en el pasado. Esa es nuestra gran diferencia y debe ser un principio irrenunciable de nuestro partido.

En economía, hemos demostrado que el crecimiento también puede ser inclusivo y sostenible. El PIB per cápita creció en estos años un 34%, pasando de US$8,603 dólares en el año 2019 a US$11,541 dólares en el 2024. Superamos por primera vez en la historia los 5 mil millones de dólares en inversión extranjera directa y recibimos más de 11 millones y medio de turistas en 2025, casi un 50% más que en 2019.

- La pobreza en el 2012 era de 39.65 y la pobreza absoluta de 9.85% mientras en el 2025 es 18.45 y la extrema 2.6

- Homicidios por cada 100 mil habitantes 24 Vs 8 en el 2025

- Salario mínimo del sector privado no sectorizado en el 2012 era de 193 dólares Vs 366 dólares en el 2026.

EMPLEO. Hoy, más dominicanos tienen un empleo formal y más familias han mejorado el valor real de sus ingresos, especialmente en los sectores más vulnerables. Hemos fortalecido a la clase media, y hemos reducido a mínimos históricos la pobreza.

SALARIO. El salario mínimo real del sector privado no sectorizado aumentó un 20.6%, y por primera vez en la historia el salario mínimo de las grandes empresas cubre el costo de la canasta básica del quintil más bajo. La subalimentación de 8.7 en el 2019 disminuye a 3.6 en el 2025.

Confianza, que este Gobierno ha sabido generar en los actores económicos y sociales, tanto nacionales como extranjeros. Una confianza que se ha convertido en el motor silencioso para atraer inversiones, promover el comercio e impulsar la expansión productiva. Reconocemos, con orgullo y respeto, al empresariado dominicano y a la sociedad en su conjunto por su aporte decisivo a este progreso.

REPUTACIÓN GLOBAL. Hoy los índices internacionales nos colocan como uno de los países que genera mayor confianza económica de la región, con avances sostenidos en indicadores sociales y fortaleza institucional. Estos logros reflejan que en la República Dominicana se puede invertir, crecer y prosperar, porque aquí la palabra dada se cumple y las reglas del juego se respetan.

MAYORES AVANCES. Aún tenemos mucho camino por recorrer. La meta es que ese crecimiento se traduzca en una mejor calidad de vida para todos y todas: con más oportunidades, más educación, más acceso a salud, más vivienda, más transporte digno y más cultura ciudadana.

Y lo haremos como hasta ahora, sin discursos vacíos, sin populismo ni confrontación. Con trabajo serio, con diálogo, visión de largo plazo y con una profunda vocación democrática.

MÁS APOYO A LOS POBRES. Al principio se nos dijo que éramos un gobierno de 'popis', de élites, que solo hablábamos de ética y transparencia.

Ahora en cambio se nos acusa de dar demasiados subsidios a quienes menos tienen. Hasta han propuesto eliminar el 50% de Supérate y las pensiones solidarias.

Pues se equivocaron, porque no son simplemente subsidios: son ayudas a la gente que más lo necesita, son un apoyo al desarrollo de nuestro pueblo, son un acto de justicia social que continuaremos haciendo.

INFRAESTRUCTURA. Hoy, la República Dominicana disfruta de un gran despliegue de obras terminadas y en desarrollo de toda su historia. Nunca se había invertido tanto y de forma tan estratégica para que el progreso llegue a donde vive la gente. Más de RD$800 mil millones en inversiones que están cambiando nuestra geografía productiva y social.

De ellos, RD$535 mil millones han sido ya ejecutados, con más de 2,000 pequeñas, medianas y grandes obras en todo el territorio nacional.

Y no son cifras frías. Son carreteras que acercan comunidades, hospitales que salvan vidas, escuelas que abren el futuro y espacios públicos que devuelven orgullo y dignidad.

Desde Pedernales hasta Miches, Samaná y la Bahía de Manzanillo, la República Dominicana está viviendo una transformación territorial y productiva sin precedentes. Megaproyectos turísticos, polos industriales, infraestructura estratégica y alianzas público-privadas están creando empleo, desarrollo y esperanza en regiones históricamente olvidadas.

En nuestros grandes centros urbanos, como el Gran Santo Domingo y Santiago, inversiones históricas están cambiando la forma en que la gente vive y se mueve, con transporte masivo moderno, vivienda digna y mejores hospitales.

Ahí está el cambio que transforma generaciones, no sólo estadísticas.

Y nada de esto es casualidad. Es el resultado de gobernar: con planificación, con prioridades claras y con capacidad de ejecución. Es la demostración de que cuando se gobierna con honestidad, cercanía y eficacia, el país avanza.

Por eso, el PRM no es solo una organización política: es hoy el motor de cambio más efectivo y auténtico de la República Dominicana. El instrumento que ha demostrado que se puede hacer política para servir, gobernar para todos y cumplirle al país.

NOSTALGIAS. La oposición tiene nostalgias del silencio, de la impunidad, de la prepotencia, del uso abusivo del poder, del privilegio.

No somos un partido de nombres ni de caudillos. Somos un partido de causas, de propuestas, de soluciones. Y lo que nos une no es el interés personal ni la conveniencia electoral.

Porque si algo debe quedar claro, hoy y siempre, es que el PRM es más grande que cualquiera de los que lo formamos.

El PRM es una organización democrática, con profundas convicciones que nos llevan a que, aun teniendo la más amplia mayoría congresual en la historia, no impongamos nuestros criterios, sino que los consensuamos con todos los actores políticos y escuchamos, proponemos y ampliamos nuestro horizonte con otras visiones.

SUCESIÓN PRESIDENCIAL. Y desde ese genuino convencimiento debemos hablar con toda franqueza del proceso de sucesión presidencial que vivirá nuestro partido y que será una coyuntura que pondrá a prueba la firmeza de nuestras convicciones democráticas y el compromiso de nuestros seguidores con la unidad partidaria.

No será un concurso de vanidades. No será una pugna de nombres. Será una ocasión para que las ideas hablen más alto que las ambiciones, y para que el país vea en nosotros un ejemplo de responsabilidad política en quienes continuar confiando su futuro.

Porque el partido es la fuerza que nos une. Fue el partido el que abrió las puertas al cambio. Y es la puerta de entrada de muchos ciudadanos, de muchos jóvenes, que ven en nuestra organización la oportunidad de servirle a su país. Ellos saben que son muy bienvenidos.

El PRM no tiene dueños: tiene una misión de servir y trabajar para mejorar las condiciones de vida de nuestra gente. Ese es el compromiso que hemos asumido. Y ese es el camino que debemos recorrer juntos, con unidad y con amor por nuestro país.

Hoy más que nunca necesitamos unidad, claridad de propósitos y coherencia. Porque si algo nos enseñó la historia, es que el retroceso se puede disfrazar de promesa, que el autoritarismo se viste de modernidad, y que la corrupción y la impunidad siempre buscan caminos para volver.

Donde otros generan confusión, nosotros garantizamos certeza. Donde haya duda o miedo, nosotros brindamos soluciones y esperanza. Y a todos aquellos que prefieran convertir la política en un mal espectáculo les diré que no cuenten conmigo.

Ahora más que nunca, debemos ser militantes de la democracia, guardianes de la institucionalidad. Porque sin instituciones, no hay derechos; sin democracia, no hay futuro. Y cada compañero debe de cuidar y eficientizar los fondos públicos porque el que permite o participa de actos corruptos es un traidor a uno de nuestros principios fundamentales.

En este esfuerzo colectivo nos queda todavía mucho camino por recorrer, nos queda país por transformar, nos queda mañana por conquistar. Si hemos llegado hasta aquí, es porque hemos trabajado con dedicación y sentido de país, por todos los dominicanos. Y el futuro que tenemos por delante, lo afrontamos con visión e ideales compartidas.

El PRM es y debe seguir siendo el partido que escucha, que aprende con humildad, que se abre al talento joven, que promueve la igualdad, que apuesta al desarrollo, y que pone siempre el bien común en el centro de su acción.

Fue nuestro líder, José Francisco Peña Gómez, quien sembró en nosotros ese compromiso de “Primero la gente”. Siempre primero la gente.

Esa frase sencilla encierra todo lo que somos y todo por lo que luchamos. Porque gobernar es servir, hacer política es transformar, y nuestra causa es, ha sido y será siempre, el bienestar del pueblo dominicano.

No volveremos atrás. No dejemos que la desesperanza vuelva a gobernar.

No entreguemos el futuro a quienes ya fracasaron.

Sigamos construyendo un país donde ser pobre no sea una condena, donde trabajar honradamente si valga la pena, donde la justicia no tenga apellidos, y donde el progreso llegue a todos.

Sobre el autor
Nelson Marte

Nelson Marte