Influencia de Haití
La misión del teniente David Dixon Porter en República Dominicana
El 14 de mayo de 1846, el comisionado visitó al ministro de Hacienda y Comercio, Ricardo Miura.
United States Naval Admiral David Dixon Porter
El seis de mayo de 1846, arribó al puerto de Santo Domingo el teniente de marina David Dixon Porter, quien venía en misión especial encomendada por el presidente de los Estados Unidos, James Knox Polk, y por recomendaciones del secretario de Estado, James Buchanan.
Sustituía al comisionado de los Estados Unidos, John Hogan, a quien se le había encomendado la misión de estudiar la pertinencia del reconocimiento de la República Dominicana, que sólo tenía dos años de existencia como Estado libre y soberano.
A principios de diciembre, cuando se cumplía un mes de proclamada la primera constitución de la República, que conformó la estructura del Estado dominicano, el gobierno del general Pedro Santana designó como enviado extraordinario en Washington al doctor José María Caminero.
El doctor Caminero desplegó una intensa labor diplomática y propagandística a favor del reconocimiento del nuevo Estado. Logró que el gobierno de Estados Unidos enviara al diplomático Hogan para que estudiara la situación de la joven república y rindiese un informe.
Hogan dio un informe favorable, pero resulta que en el momento en que se daba la independencia dominicana, Estados Unidos estaba en proceso electoral, del cual resultó un cambio de gobierno. Salió electo como presidente el demócrata Polk, nacido en Carolina del Norte, quien sustituyó a John Tyler, de Virginia, miembro de los Whig.
También, Estados Unidos vivía momentos difíciles en la frontera con México, donde en 1840 se había proclamado de la República del Río Grande, posterior al intento de formación de la República de Sierra Madre, por parte de los Estados mexicanos Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila. El conflicto incluía, además, la proclamación de la República de Texas, que en 1845 se habría de anexar a Estados Unidos.
En medio de ese torbellino, la recomendación de reconocer al Estado dominicano, hecha por Hogan, cayó en el olvido, pero ahora llegaba un hombre de formación miliar a observar esta sociedad de habla hispana.
Porter venía con instrucciones más precisas en su alforja de cuero: tenía que investigar la capacidad militar defensiva del país para sostenerse como República.
Al otro día de llegar al país, el teniente Porter fue recibido por el presidente Pedro Santana, en su casa de Santo Domingo, ubicada en la calle Luperón esquina Hostos, donde hoy está la Casa de Italia.
Porter llevaba un diario donde iba anotando sus impresiones y el cual le sirvió de base para su reporte secreto al presidente Polk. Sobre la visita a Santana, explica que el presidente se mostró sorprendido por el envío de ese nuevo comisionado porque se tenía entendido de que Hogan había hecho un reporte detallado sobre la situación de la nueva república. Porter no pudo responder la inquietud dominicana sobre ese asunto, y probablemente ni siquiera conociera el reporte de Hogan, pues su misión tenía otra dimensión.
El 14 de mayo de 1846, el comisionado visitó al ministro de Hacienda y Comercio, Ricardo Miura, ahora encargado de Relaciones Exteriores, para explicarle su misión y pedirle pasaporte para recorrer la nación.
El ministro le asignó al capitán José Billini para que lo acompañara en su viaje por el país. El viaje de Porter comenzó por San Cristóbal, de donde partió hacia Baní y Azua, para luego penetrar, por San José de Ocoa, hacia el norte del país.
Cuando Porter llegó a San Cristóbal quedó sorprendido, porque el general que lo recibió “era un viejo negro, de sesenta años, sin casaca ninguna, y su cabeza envuelta en un sombrero de hierbas”.
El reporte de Porter, localizado por el profesor Charles Callan Tansill en la Biblioteca William Perkins Library, de la Universidad de Duke, Carolina del Norte, fue traducido por el sacerdote Gustavo Amigó y editado por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, bajo el título Diario de una Misión Secreta a Santo Domingo, en 1978, con una introducción de Juan Tomás Tavares, que contiene una amplia bibliografía del autor.
Es un valiosísimo documento para conocer la sociedad dominicana de la época, la estructura del Estado, la situación económica de la nación y la composición del naciente ejército.
En su reporte, el comisionado hace un gran elogio a la mujer dominicana:
“Parecen poseer una capacidad natural de observar y dar recto juicio sobre los diversos acontecimientos de los tiempos, y llegar a conclusiones mucho mejores que los hombres. Pueden razonar debidamente por analogía, sacar sus conclusiones con buen sentido, y mantener una comunicación animada; además, poseen un grado de vivacidad no común entre las mujeres españolas, las que son generalmente tímidas por hábito y educación”.
Porter dice en su informe que el pueblo que compone la parte oriental de la isla no podía seguir bajo la influencia de Haití, y elogia al pueblo dominicano por su valentía y deseo de formar una nación libre. Para justificar su recomendación de reconocimiento de la República, escribe lo siguiente:
“Ciertamente interesa al gobierno de los Estados Unidos aprovechar el estado de cosas y apoyar a la parte dominicana, en oposición a la facción de la parte occidental de la isla; aunque un número de la población dominicana son negros; sin embargo, la integridad del país se encuentra a la cabeza de los asuntos, y el gobierno está en manos del pueblo que si no lo administran con buena habilidad, todavía lo hacen con un respeto debido a la justicia y pagan un conveniente respeto a los derechos y a los sentimientos de todos los extranjeros, cuya industria los ha inducido a establecerse en la República”.