Urbanismo
Ordenamiento eficaz de centros históricos
Muchos arquitectos desvirtúan el urbanismo para reducirlo a una sumatoria inútil de trazados y normas, que rehúyen la economía, la sociedad y la cultura de los territorios
Joan Clos
Muchos arquitectos desvirtúan el urbanismo para reducirlo a una sumatoria inútil de trazados y normas, que rehúyen la economía, la sociedad y la cultura de los territorios.
Así comentaba críticamente, Joan Clos, pasado alcalde de Barcelona y exdirector de ONU-Hábitat, en conversatorio reciente dedicado a planificación y gobernanza, realizado en Tunja, Colombia.
Similar arrebato sucede aquí, cuando se pretende que sólo una disciplina dicte, los principales planes y normas de ordenamiento de centros históricos. Especialmente en Santiago y Santo Domingo.
Si se quiere sostenibilidad y eficacia, el plan estratégico del centro, debiera formularse con la gente adentro.
El centro histórico de Santiago comercializa más de 35 mil millones de pesos anuales; monto generado por 125 mil visitas diarias. Miles de compras, atenciones médicas, legales, turismo cultural y gastronomía.
Sólo las clínicas Corominas y Bonilla ubicadas en el centro, facturaron unos 2,200 millones de pesos en el pasado año 2025. Son masas monetarias generadoras de 300 mil viajes diarios de origen y destino, provenientes de 100 barrios de Santiago.
Es una creativa dinámica fortalecida por el entorno inmediato del mercado Hospedaje Yaque en actual remodelación, donde, además, circulan 25 mil millones de pesos anuales. Hoy, el centro de Santiago es zona viva y dinámica. Frecuentada también por miles de visitantes haitianos, venezolanos y chinos, que se rinden maravillados por el proceder bondadoso de los dominicanos.
Datos que actualizamos junto al BID para diseñar el innovador sistema de movilidad sostenible, que ya comienza a evidenciarse en Santiago. Sólo la miopía política impide valorar el rol del monorriel y el teleférico en el relanzamiento del centro histórico.
Acentuamos el significado de la atractividad histórica y turística que, para la edificación de la cultura y la política dominicana, significan los 410 puntos, sitios y edificios patrimoniales de la ciudad. Son métricas potentes que imputan una acción de ordenamiento resolutiva y socialmente beneficiosa para ciudadanía, empresariado y Estado. En Santiago debiera funcionar de nuevo, el Consejo del Centro Histórico, presidido por el alcalde Ulises Rodríguez y el Arzobispado Metropolitano, regido por monseñor Héctor Rafael Rodríguez. La elevada inversión pública y privada otra vez, lo demanda.
Reclama que ayuntamiento, religiosos, empresarios del centro, ACIS, ministerio de Cultura y otras entidades se unan para un ordenamiento rentable que zonifique el centro, aporte facilidades a constructores, organice el tránsito y replete de árboles la zona. La misión es que Santiago se consolide como el alma cultural y hub de inversiones del Caribe.