Opinión

Arturo Martínez Moya

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Para obligar a Putin sentarse en la mesa de negociación para un alto al fuego en la guerra Rusia Ucrania, Trump incluyó en la lista negra del Tesoro las empresas Rosneft y Lukoil, responsables de la mitad de las exportaciones del crudo ruso.

Por lo pronto, dos hechos aumentaron la probabilidad que el petróleo ruso quede fuera de mercados internacion- ales. Por un lado, la d cisión de China, el mayor importador, de suspender la compra de 1.4 millones de barriles diarios que realiza por vía marítima, dejando sin decisión la compra que hace de 900.000 bar- riles diarios a través de un oleoducto. Y, por otro lado, la decisión de la India, segundo destino más impor- tante del petróleo ruso, de reducir significativamente sus compras.

Los efectos no se han hecho esperar, el crudo Brent, que había bajado hasta US$62.39 días antes que Trump incluyera en la lista negra a las empresas rusas, aumentó a US$65.93 porque, además de la pre- vista salida del mercado internacional de la oferta de rusa, la guerra arancelaria de Estados Unidos presiona a la baja el crecimiento económico mundial, y con ello, la demanda de crudo.

República Domínicana, que es dependiente y vulnerable al precio del petróleo y sus derivados porque importa todo lo que consume, con el tiempo ha reducido la demanda de 7.3% segundo quinquenio década de los noventa, a 2.3% entre 2000 y 2024, para promediar 3.1% de 1994 a 2024.

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También la dependencia consumiendo cada vez menos combustibles, de 2,100 barriles en 1995 por cada millón de dólares de PIB a 598 en 2024, es decir, en 29 años la economía dominicana aumentó en 71.5% su eficiencia energética petrolífera.

Implica que la especialización productiva ha sido cada vez menos intensiva en petróleo, lo demuestra, además, uno, la reducción del peso relativo del cemento, construcción y transporte por carretera de turistas y visitantes respecto al PIB, de 3.8% en 1995 a 3.6% en 2024, y dos, que el volumen de combustibles importados se multiplicó por 2.2 veces, de 33,792,726 en 1995 a 74,483,368 barriles en 2024, mientras el PIB por 7.8 veces, de US$16,088.7 a US$124,597.8 millones, re- spectivamente.

La experiencia demuestra que cada fuerte aumento de precio del petróleo reduce la tasa de crecimiento del PIB y aumenta la inflación, porque tiene un efecto similar al de un impuesto a su importación y consumo.

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