Por una justicia que no le falle más a los niños
Marien Aristy Capitán
Los niños dominicanos están en peligro. Con una justicia que los desprotege cuando perdona pederastas condenados y los deja salir a las calles sin completar su condena, les pone en riesgo. También lo hace cuando no toma medidas para evitar la reincidencia de quienes ya han demostrado que son capaces del peor de los abusos: robarle a alguien su infancia.
El terrible asesinato de Yostin Peralta es el mejor ejemplo de lo que puede suceder cuando estas bestias salen a la calle con la intención de satisfacer sus macabros deseos: su victimario, José Antonio Glass, había cumplido 15 años de pena por atacar sexualmente a un niño en el 2009.
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Vivimos en un país sin registro de violadores sexuales, pederastas ni pedófilos, donde tampoco se le da ningún seguimiento a estos hijos de la gran cebolla, por lo que inconcebible que se piense en darle libertad condicional a personajes como Dioni Santana y Pablo Ross.
Mientras se aplica el nuevo Código Penal que dejará constancia de esas conductas, necesitamos que ellos se mantengan cumpliendo su condena porque así evitamos que continúen haciendo daño. La reincidencia es habitual en los casos de abuso y violación de menores, por lo que la justicia está obligada a evitar que los depredadores estén fuera de las rejas.