Corrupción
Lo “positivo” de Senasa
Momento en que trasladan a Hazim junto a los demás acusados del caso SeNaSa. José Francisco
Cuando Participación Ciudadana, capítulo dominicano de Transparencia Internacional, habla de corrupción, debemos poner todos atención, pero mas que nadie quienes gobiernan, que si no actúan en consecuencia en defensa del patrimonio público que administran, al menos no podrán alegar ignorancia, como la ya célebre “cuál corrupción” salida de los labios del entonces presidente Danilo Medina cuando los reporteros lo acosaban a preguntas que no sabía de qué manera responder, pues ya no había forma ni manera de que su gobierno pudiera ocultarla. Como cada año acaba de ofrecer su “Balance del 2025”, en el que señala que los casos de corrupción que se han producido entran en abierta contradicción con los discursos oficiales sobre el combate al flagelo y la impunidad. Y agrega que si bien algunos de los funcionarios involucrados han sido removidos de sus cargos y sometidos a la justicia, “en la ciudadanía persiste la amarga sensación de que aun estamos lejos de poder bajar la guardia”.
Esa “amarga sensación”, que en estos momentos es auténtica indignación social por el robo en Senasa, es lo que ha impedido que se imponga el relato oficial que resalta lo “positivo” de que se haya actuado sometiendo a la justicia a los que metieron la mano sin proteger a nadie, lo cual no sucedía en gobiernos anteriores. Y esa es una gran verdad que, a la hora de hablar de lucha contra la corrupción, marcará un antes y un después, pero también lo es que la mejor forma de combatirla es evitando que se produzca utilizando controles rigurosos y mecanismos que permitan, una vez detectada, atajarla a tiempo. Es claro que con Senasa, donde hubo señales que debieron mover acciones puntuales y oportunas, eso no pasó, lo que permitió a los perpetradores del fraude llegar hasta donde nunca antes había llegado nadie. Y eso, para desgracia del gobierno y el PRM, también marcará un antes y un después, creando un relato negativo con el que tendrán que lidiar de aquí al 2028, cuando veremos su impacto electoral.