La Voz del Paciente RD
Cuando “preferiblemente” se quiere convertir en “obligatorio”
Lo que está en juego no es solo un canal de entrega de medicamentos.
Creada con IA
En el sistema de seguridad social dominicano, las palabras no son inocentes. Cambiar un “preferiblemente” por un “obligatorio” no es un simple ajuste semántico; es una transformación profunda que puede alterar derechos, estructuras y, sobre todo, vidas.
La reciente solicitud de modificar la Resolución 553-02 para hacer obligatorio que los medicamentos de alto costo se canalicen a través del DAMAC plantea serias preocupaciones. No por capricho, ni por resistencia al cambio, sino porque toca uno de los pilares fundamentales del sistema: la libre elección del afiliado.
Obligar a un paciente a recibir sus medicamentos por una única vía elimina su capacidad de decidir, incluso cuando su ARS ya le garantiza cobertura. Esto no solo contradice la Ley 87-01, sino que desnaturaliza el modelo de seguridad social dominicano, que fue concebido como un sistema plural, competitivo y con participación tanto pública como privada.
Más aún, el Ministerio de Salud Pública, a través del DAMAC, no opera como un prestador dentro del sistema en términos contractuales. No factura como una PSS ni forma parte del engranaje asegurador. Imponerlo como canal obligatorio crea un vacío legal y operativo difícil de justificar.
Pero el mayor riesgo no es jurídico, es humano.
En enfermedades de alto costo, la continuidad del tratamiento no es negociable. Forzar a un pacLa Voz iente a migrar de un esquema que funciona hacia otro que puede implicar demoras, burocracia o incluso desabastecimiento, es jugar con su estabilidad clínica. Y en muchos casos, con su vida.
Además, esta medida trasladaría la carga financiera desde las ARS hacia el Estado, desincentivando la responsabilidad de las aseguradoras y sobrecargando un sistema público que ya enfrenta limitaciones.
Lo que está en juego no es solo un canal de entrega de medicamentos. Es el modelo de atención, es el respeto a los derechos adquiridos y es la dignidad del paciente dentro del sistema.
Porque cuando se pierde la capacidad de elegir, lo que sigue no es eficiencia. Es imposición.
Y en salud, la imposición nunca debería ser el camino.