Economía dominicana
Un primer trimestre mejor de lo esperado
La economía dominicana no acusa el empeoramiento del contexto internacional y alta incertidumbre, con encarecimiento del petróleo, fertilizantes y materias primas, por el doble bloqueo del Estrecho de Ormuz, el de Irán y el de los Estados Unidos.
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La economía dominicana no acusa el empeoramiento del contexto internacional y alta incertidumbre, con encarecimiento del petróleo, fertilizantes y materias primas, por el doble bloqueo del Estrecho de Ormuz, el de Irán y el de los Estados Unidos. Continúa creciendo a un elevado ritmo interanual, en marzo 5.1%, subiendo a 4.1% el promedio acumulado en el primer trimestre de 2026.
Para el FMI y el Banco Mundial este año crecemos 3.7%, por encima de la media de la regio de 2.3%, lo que no está mal teniendo en cuenta, además, que prevén aumento de 3.1% para el PIB global, dos décimas menos de lo estimado a final de enero, condicionado a que la guerra termine rápido y baje el precio del petróleo.
El choque de oferta es histórico, ha eliminado del mercado 13 millones de barriles diarios, lo que supera el que produjo el embargo árabe de 1973 que eliminó entre cuatro y cinco millones de barriles diarios, la Revolución Iraní de 1979, suprimió entre cuatro y seis millones de barriles, Guerra del Golfo de 1990 que eliminó unos cuatro millones.
La crisis mundial que vivimos no tiene explicación en las teorías económicas ortodoxas, como a principios de los ochenta del siglo pasado, el aumento de la inflación y caída simultánea del crecimiento que estamos observando, también apunta a desconexión de la “curva de Phillips” (William Philips, 1958), que mide la relación inversa entre la tasa de inflación o de aumento de los salarios y la tasa de desempleo, es decir, a menor desempleo, mayor inflación y viceversa.
De lo que está consciente nuestro Banco Central, redobló la vigilancia acostumbrada sobre la evolución de la inflación general, en marzo la tasa interanual cerró en 4.63%, y sobre la inflación subyacente, que marcó 4.76%, ambas dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %. Vigilancia extrema que mantiene estables los precios macroeconómicos, la tasa de política monetaria en 5.25% anual desde octubre de 2025, la tasa de cambio pesos/dólar estadounidense que el pasado viernes cerro en el mercado cambiario en $58.9769 pesos, tiene acumulado una apreciación superior al 5% en los primeros tres meses de 2026, lo que contrasta con la depreciación de 3.13% en 2025.
Las reservas internacionales acumuladas por el Banco Central, que sumaron US$16.143,1 millones a final de marzo, suficientes para pagar más de seis meses de importaciones, tienen como principales fuentes las divisas por exportaciones de bienes, remesas de los dominicanos en el exterior y flujo de Inversión Extranjera Directa, variables que han estado en ascenso.
Como consecuencia de todo lo anterior, alta es la demanda del peso dominicano, cumple holgadamente con sus tres funciones: como medio de pago, como unidad de cuenta y para depósito de valor.
Nuestro peso está preparado para enfrentar riesgos de depreciación del dólar en el mercado internacional, por lo pronto, mañana martes o el miércoles se reúne el Comité de la Reserva Federal, y aunque es poco probable que cambie el precio del dinero, la incertidumbre es lo que sucederá con la política monetaria estadounidense después del 12 de mayo cuando termine el mandato de Powel, sin dobleces ha defendido la independencia de la Reserva Federal.
Finalmente, ante la magnitud de la crisis energética que amenaza con recesión mundial y aumento de la inflación, el gobierno diseña medidas que aceleren la eficiencia energética, es decir, que reduzcan el volumen de crudo y derivados necesario para producir un millón de PIB en dólares. El presidente Luis Abinader tiene como objetivo que la economía aumente y mantenga su crecimiento potencial en 5.5% anual, parecido al 5.7% del periodo 2021-2025, para en 12 años duplicar el PIB por persona, de US$11,753.8 millones en 2025 a US$22,000 millones en 2040.