Fondo monetario
Los tres escenarios probables que dibuja el FMI

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Para el FMI el PIB mundial perderá volumen por el encarecimiento del petróleo como resultado del doble bloqueo, el de Irán y el de Estados Unidos. Advierte sobre el riesgo de recesión mundial con inflación sobre 6%, si el precio del petróleo sube un 100% respecto al nivel anterior y estabiliza en torno a los 110 dólares el barril. Sería mucho menos dura que la Gran Depresión de la década de 1930, para los historiadores económicos se produjo por graves errores en la política monetaria de la Reserva Federal y del Gobierno con la Ley de Aranceles de 1930, que encareció los productos de consumo masivo.
El impacto de la Gran Depresión en la economía dominicana fue brutal, en cinco años perdió la tercera parte, 35% del volumen del PIB real a precios de 1970, se redujo de $367 millones en 1929 a $239 millones en 1933. Tardo siete años, en 1937, cuando recuperó el 100% del PIB perdido. Menos graves son los otros dos escenarios que el FMI dibuja por la guerra en Oriente Próximo. En el primero analiza si el petróleo aumenta un 80% respecto al nivel anterior hasta 100 dólares el barril, desacelera el crecimiento mundial hasta 2,5% en 2026 y la inflación sube a 5,4%, lo que obligaría a los bancos centrales encarecer el precio del dinero. En el segundo su pronóstico es que el PIB global crece 3,1% en 2026, condicionado a que el conflicto finalice pronto y el petróleo aumente 21% respecto al nivel preguerra, hasta promediar 82 dólares el barril. Las estadísticas publicadas por nuestro Banco Central reportan que antes de que Estados Unidos e Israel comenzaran la guerra con Irán el 28 de febrero, la economía tenía buen ritmo, en enero creció 3.5% y 3.9% en febrero, proyectándose el crecimiento del PIB real superior entre 3.5% y 4.0% al de 2025, y manteniéndose República Dominicana, como el país de mayor crecimiento del PIB en la Región según el Banco Mundial. Pronostico que comparto por las siguientes razones no obstante los altos riesgos geopolíticos que prevalecen. Primero, el Gobierno aumenta las inversiones y se mantiene alto el flujo de inversión extranjera directa, con lo que se espera ayude a que la demanda interna aporte o por lo menos que no reste al crecimiento. Segundo, se proyecta positiva la contribución del sector exterior neto, las exportaciones crecen más rápido que las importaciones, en volumen.
Además, el Gobierno de Luis Abinader y el Banco Central, como lo hicieron durante la crisis sanitaria Covi-19 y para atacar la brutal inflación de 2021 y 2022, están preparados para implementar medidas destinadas a preservar la senda de crecimiento de la economía y repetir la historia de éxito que caracterizo los años 2021-2025, cuando el PIB en dólares se multiplicó por 1.4, creció a una tasa media anual del 5.7%, y el PIB per cápita se multiplico por 1.3%, con un crecimiento medio anual del 9.7%.
Con justa distribución de la riqueza que se produjo entre trabajo y capital, como promedio anual el Gobierno aumentó el salario base en 12.7%, y como la productividad aparente del trabajo también como promedio anual creció 3.2% (crecimiento del PIB, 5.7%, menos crecimiento de ocupados, 2.5%), el costo laboral por unidad producida aumento 9.5% (aumento nominal anual salario base, 12.7%, menos aumento anual de la productividad por ocupados, 3.2%).
Resumiendo, el aumento medio anual (9.5%) del costo laboral por unidad producida supero el aumento medio anual (6.3%) de los precios de la economía (deflactor del PIB a precios básicos, es decir, excluyendo impuestos sobre la producción y las importaciones). Como este último es una media ponderada de las variaciones del costo laboral y excedente bruto de explotación por unidad producida, cuando el primero aumenta más que los precios de la economía (deflactor), el excedente bruto de explotación, por definición, lo hace por debajo, y ello significa que los salarios ganaron peso en el PIB y lo perdió el excedente empresarial. Fue lo que sucedió entre 2021 y 2025.