Qué se dice
La rebelión de Abel
Es difícil saber desde aquí, sin conocer las interioridades del peledeísmo, en qué terminará este desafío a la autoridad y el liderazgo del expresidente Danilo Medina
Abel Martínez
La rebelión de Abel.- La aclaración era pertinente y necesaria para evitar malas interpretaciones, muchas de ellas políticamente maliciosas, pues la primera lectura que se dio a la petición de Abel Martínez de que se le excluyera del proceso interno que el pasado domingo escogió a ocho aspirantes presidenciales y aprobó el protococolo que se aplicará para seleccionar cuál de ellos encabezará la boleta en el 2028 fue que el anuncio era el preludio de su salida del partido morado en busca de horizontes políticos mas propicios. En una extensa entrevista que concedió a Roberto Cavada, el exalcalde de Santiago dijo que no ha pasado por su mente abandonar el PLD, y reiteró que su proyecto está sustentado en el respeto a la legalidad y a los plazos establecidos por las autoridades electorales. Y como muchos de esos análisis también plantearon la posibilidad de que su posición puede desembocar, si las cosas se complican, en una nueva fractura del peledeísmo, fue enfático cuando apeló a la unidad partidaria y a los valores que afirma haber abrazado desde su ingreso al partido fundado por Juan Bosch.
Y yo se lo creo, pues nada gana alentando otra crisis divisionista que sólo beneficiaría al expresidente Leonel Fernández y su Fuerza del Pueblo, donde no tiene nada que buscar si realmente quiere ser candidato presidencial, mucho menos después de que el príncipe heredero marca mejor en las encuestas que el “líder máximo”.Es difícil saber desde aquí, sin conocer las interioridades del peledeísmo, en qué terminará este desafío a la autoridad y el liderazgo del expresidente Danilo Medina y su intención de nuevamente imponer a su favorito, que en el pasado proceso resultó ser el propio Abel Martínez. Quien, por cierto, tiene pendiente explicarles a los peledeístas porqué lo que antes fue bueno y válido ahora es malo y negativo, por ser contrario a la ley “y los plazos establecidos por las autoridades electorales”. Pero ellos son morados y se entienden, y a nosotros nos toca esperar el desenlace desde las gradas.