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El silencio de los partidos mayoritarios

En ese sentido, tienen que defender esa diáspora que tanto aporta a la economía del país y no sólo recordarla en las campañas electorales en tanto caladero de votos.

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Los grandes temas del debate político del presente, entre otros, giran en torno a la crisis de la democracia, de los partidos, los nuevos bloques de países para enfrentar los cambios de la geopolítica a nivel mundial, el auge del ultranacionalismo y la ultraderecha, el fenómeno de la etnocracia o gobiernos basados en el supremacismo étnico, las migraciones y la guerra económica que afecta a todos los países incluyendo al de su principal promotor. Pero de estos temas están ausentes los tres grandes partidos del sistema político dominicano, y no solo de estos a nivel general, sino de otros que en gran medida constituyen un lastre para el discurrir de la vida política del país.

En efecto, los partidos mayoritarios siguen empantanados en una cultura política en la que se privilegia la descalificación del contrario y no la réplica basada en datos objetivos, en el recurso del dato falso o amañado para rebatir o en el rechazo pura y simple de los datos que ofrece el uno como el otro para sustentar sus posiciones. En gran medida, eso no ocurre sólo en este país, sino en gran parte del mundo; de ahí la pobre credibilidad de la gente en los partidos y en la generalidad de sus líderes. La gran diferencia es que aquí la generalidad de los partidos, sobre todos los grandes, no debaten ideas y además no parecen interesarse por los grandes teman políticos de hoy.

En ese sentido, qué dicen el PRM, el PLD y FP sobre la situación de incertidumbre/amenaza en que hoy viven gran parte de la diáspora dominicana en aquellos países donde se ha impuesto la idea de poder supremacista, vale decir, de hostigamiento a minorías nacionales bajo el falso argumento de que estas minorías terminarían predominando sobre la población autóctona. En ese sentido, tienen que defender esa diáspora que tanto aporta a la economía del país y no sólo recordarla en las campañas electorales en tanto caladero de votos.

Las direcciones de los partidos mayoritarios no han podido imponer su voluntad a unos legisladores que gozan de una irritante autonomía frente a sus direcciones. Eso se hace evidente tanto en los privilegios arriba citados como en otras cuestiones política de interés nacional. Otra cuestión importante es la existencia de una banda ultranacionalista que comete todo tipo de atropellos contra la población migrante de origen haitiano y contra comunicadores dominicanos. También hay autoridades locales que cometen desmanes de ese tipo, el alcalde de Dajabón. Por ejemplo, hasta ahora no se registra una firme condena de las direcciones partidarias contra esas tropelías.

Con insolente desparpajo desafían las autoridades nacionales y locales, sin que los partidos mayoritarios, sobre todo el oficial, fijen posiciones. En el seno de uno de ellos hay figuras que pública e impúdicamente apoyan esa banda, otros lo hacen solapadamente, sin que falten algunos que no están de acuerdo con ella, pero no lo hacen público. Mientras los partidos mayoritarios guardan silencio sobre estos y otros temas, se acentúa el conservadurismo y el ausentismo político en vastos sectores de nuestra juventud y, por tanto, la hipoteca del futuro de la nación.  

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César Pérez

César Pérez