Ética y moral
Valentín Hernández venezolano ejemplar. (QEPD)
Recientemente los medios de comunicación formales y digitales han estado pletóricos de informaciones sobre venezolanos caracterizados por su nauseabundo comportamiento delincuencial.
Arte
Recientemente los medios de comunicación formales y digitales han estado pletóricos de informaciones sobre venezolanos caracterizados por su nauseabundo comportamiento delincuencial. Ha llegado el momento de hablar de un venezolano, Valentín Hernández, cuya vida siempre estuvo caracterizada por comportamientos éticos y morales antípoda del estereotipo personificado por los venezolanos “chavistas” y “maduristas”. A Valentín lo conocí en 1985 en Washington cuando ambos éramos embajadores ante el Gobierno de Estados Unidos de América. Valentín también fue embajador venezolano en Libia cuando esa nación era uno de los mayores petroleros mundialmente. Por su formación como ing. Petrolero Valentín había sido Ministro de Energía en Venezuela durante el primer período de Gobierno de Carlos Andrés Pérez realizando la nacionalización petrolera cuya trascendencia de esas negociaciones se basó en las ventajas que representaron en términos económicos para el Estado Venezolano.Como ejemplo de las múltiples actividades fundamentales que Valentín había realizado en nombre de su país, fue representar por muchos años a Venezuela en el Consejo Directivo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP. Coincidencialmente Valentín se encontraba en Viena en 1975 cuando el terrorista “El Chacal” atacó la sede de la OPEP dejando tres muertos, secuestrando a todos los directores de la OPEP presentes en esa reunión. Siendo Venezuela miembro fundador de la OPEP con Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Valentín miembro del consejo OPEP fue secuestrado junto a todos los directores que fueron tomados como rehenes exigiendo condiciones para liberarlos, lo cual se logró cuando “El Chacal” y su secuestrados volaron hasta Argelia. Valentín sintió renacer, puesto que con el estilo desalmado de Carlos “El Chacal”, Valentín y sus compañeros secuestrados llegaron a creer que Carlos los ejecutaría a todos de manera inapelable. De ahí en adelante, aplicando su humor con espíritu optimista a toda prueba, Valentín celebraba dos fechas de cumpleaños, una correspondiente a su verdadero natalicio y otra el día que fue liberado del secuestro. En adición a sus cualidades inigualables como funcionario petrolero y diplomático Valentín también tenía un fino instinto político. Teniendo conversaciones con alto grado de intimidad, me confesó que tenía su visión desde Washington. Iría de nuevo a Venezuela, dónde próximamente se realizarían nuevamente elecciones presidenciales. Me comunicó que era amigo personal de Carlos Andrés Pérez y seguidor de él como político, pero que consideraba que Carlos Andrés no debería participar como candidato en futuras elecciones. Primeramente no tenía la certeza de ganarlas y si triunfaba en ellas en un nuevo período de ejercicio de poder enfrentaría el riesgo de que ese segundo período podría enturbiar los evidentes logros de su primer Gobierno. A final de cuentas Carlos Andrés se postuló y ganó las lecciones pero en los primeros meses de ese período, desacertadas decisiones económicas provocaron un levantamiento ciudadano que abarcó todo el país iniciándose en la capital para difundirse contagiosamente a toda Venezuela bautizándose la protesta como “El Caracaso” que finiquitó la carrera política de Carlos Andrés, y ademas sirvió como plataforma de lanzamiento para la incursión en política de Hugo Chávez.
A partir de Agosto 1986 cuando ambos concluimos nuestras mutuas obligaciones como embajadores y nos reintegramos a nuestros respectivos países de origen, nuestro vínculo se interrumpió momentáneamente durante el período de mi reincorporación al ejercicio profesional privado. Reconozco que de debí haber mantenido una vinculación continua con Valentín, tal como debió ser, por su calidad humana, su empatía, jovialidad, admito que no había tenido noticias frescas de su persona, pero en una amarga fecha recibí la apocalíptica información de que en un viaje de recreo que realizaba junto a su esposa, sus dos hijas y sus esposos Valentín había fallecido junto a todos sus familiares al precipitarse a tierra el aeroplano que los transportaba hacia el destino que habían seleccionado para disfrutar de esparcimiento familiar.
La muerte de Valentín tuvo devastadoras consecuencias para Venezuela. Sus cualidades personales y experiencia de funcionario honesto, creador de PDVSA eran un indiscutible catalizador, propiciador y unificador de políticos, con sectores socioeconómicos venezolanos, creando un bloque invencible, rivalizador del “chavismo” evitando que esa perversa ideología se dedicara a destruir todo lo bueno que Venezuela había acumulado por décadas. Los hombres creadores de la historia dejan sus virtudes bienechoras como legado a la humanidad.