Qué se dice
Otra vez la ADP
Esta entrega está dedicada a los que llevan anotaciones de los desmanes contra la educación pública dominicana de la ADP, que sigue encontrando motivos, que en realidad son burdos pretextos, para faltar a su responsabilidad de impartir docencia y dar cabal cumplimiento al calendario escolar.
Fachada ADP
Otra vez la ADP.- Esta entrega está dedicada a los que llevan anotaciones de los desmanes contra la educación pública dominicana de la ADP, que sigue encontrando motivos, que en realidad son burdos pretextos, para faltar a su responsabilidad de impartir docencia y dar cabal cumplimiento al calendario escolar. En esta ocasión los afectados son los estudiantes de 55 escuelas en Santo Domingo Este, que la seccional de ese sindicato en Boca Chica decidió paralizar en protesta por el nombramiento de la directora del Politécnico que funciona en el ITLA. Según el gremio magisterial, su recién destituido director, Rafael Feliz García, no contaba con las competencias ni las facultades legales para nombrar personal docente y administrativo del sistema público preuniversitario, conforme a la Ley de Educación número 66-97 y el Reglamento del Estatuto del Docente. Exigen que el nombramiento para ese cargo se haga a través de un concurso de oposición, “como manda el Estatuto Docente”.
Lo que podría ser verdad, legalmente hablando. Pero, de todas maneras, estamos obligados a formular la pregunta: ¿Era necesario suspender la docencia en 55 escuelas para presionar a las autoridades de educación o a las que corresponda para que solucionen esa supuesta ilegalidad? ¿Por qué ese sindicato tiene que recurrir siempre a las medidas extremas, como lo es la suspensión de la docencia, por la mas mínima pendejada? La respuesta a esa pregunta, mis queridos y amables lectores, es tan simple como descorazonadora: porque se lo permiten, porque ninguna autoridad tiene suficientes arrestos para tomar ese toro por los cuernos y poner en su puesto a los maestros. Por eso no tengo dudas de que en esta ocasión, como en otras anteriores, el chantaje de la ADP rendirá sus amargos frutos, a pesar de que utilizan como rehenes para alcanzar sus objetivos gremiales (y a menudo también político-partidarios) a los estudiantes pobres, que por desgracia son la mayoría en este pobre y jodido país.