¿Por qué tanto miedo a Evo?

Eddy Skinner
Eddy Skinner

La “renuncia” del Presidente de Bolivia, Evo Morales, el 10 de noviembre, y su posterior exilio político en México, agudizo la crisis y catalizo el estallido social que al momento de escribir esta reflexión ha producido la muerte a más de 30 personas, por la agresión y la violencia que sufre el pueblo Bolivariano en las calles de la Paz, Cochabamba y otras comunidades.
Y es que, a pesar del reclamo y repudio de los organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la violencia aún sigue, evidenciándose un uso desproporcionado de la fuerza militar y policial contra los seguidores de Evo.
Evo Morales, electo por primera vez presidente de Bolivia para el periodo 2006-2010 con el 54% de los votos, y luego de haber permanecido por casi 14 años en el poder, y a pesar de la rotunda victoria del NO sobre su posible cuarto mandato, recurrió a lo que se llama judicialización de la política, logrando erigirse en su favor la decisión del Tribunal Constitucional, el cual le dio luz verde a la reelección indefinida porque, según el tribunal “atentaba contra los derechos políticos” de Evo Morales.
Esto produjo, sin dudas, lo que los analistas políticos llaman: “Bolivia partida en dos”, que ha precipitado una crisis política y social, que tiene como epicentro del conflicto a los seguidores de Evo y al Gobierno Interino. Los primeros, generando intensos disturbios, barricadas, y el peligroso “cerco Túpac Katari”, que busca cerrar el acceso a la ciudad sede de los poderes de Bolivia para impedir el ingreso de alimentos y combustibles, incluyendo el gas para cocinar; y los segundos, el Gobierno Interino, denunciando maniobras fraudulentas, impidiendo el regreso de Evo Morales o con las amenazas habilitar un proceso judicial en su contra.
El regreso de Evo y el Plan Cámpora
En ocasiones, el asilo y el exilio político han sido utilizados para replegarse, revitalizar y dar fuerzas a líderes que por diversas razones renuncian o son derrocados del poder.
Precedentes ya hemos tenido en Latinoamérica, por ejemplo: luego del derrocamiento del Ex Presidente Argentino Juan Domingo Perón y su exilio en el mes septiembre de 1955, la historia de cómo volvió a su país de origen en junio de 1973 es conocida como el Plan Cámpora, que consistió en una maniobra en la que el Embajador de la República de Argentina en México de esa época, Héctor José Cámpora, se presentara a las elecciones de Argentina, ganando con amplio margen. Este cambió la constitución que impedía la participación política y el retorno del General Juan Domingo Perón, renunció de inmediato, convocando a elecciones y Perón ganó arrolladoramente.
Esa renuncia del Presidente Argentino Héctor Cámpora, el 13 de Julio de 1973, constituía una jugada que llevaba como fin último que el General Domingo Perón ocupara por tercera vez la Presidencia. Poco después, la victoria electoral que obtuvo Perón integraba como fórmula y compañera vice presidencial, a su segunda mujer, María Estela Martínez. Parece ficción, es una barbaridad, pero es real.
Entonces, ¿Por qué no se puede descartar que Evo Morales vuelva al poder? En primer lugar, porque en Bolivia, a diferencia de los demás países de América Latina, los liderazgos como el de Evo, y el de la izquierda, están cimentados sobre la base de una red de sindicatos, y es un país que desde los años 50 los movimientos sociales tienen una mentalidad de acción colectiva inquebrantable.
El lector podrá estar en este momento contrariado o estupefacto con este episodio que he escrito, por lo que es pertinente explicar, que lo que he realizado es un relato fidedigno de lo que ha ocurrido con casos similares en la historia de América Latina, lo cual, no significa, en ningún modo, que comparto los postulados y métodos antidemocráticos como la casuística planteada. Por el contrario, lo que espero es la paz y la armonía de Bolivia, un pueblo noble que no merece tantos abusos e inestabilidad.