Ramón Francisco, mentor de la promoción de escritores de 1960

Ramón Francisco, mentor de la promoción de escritores de 1960

Ramón Francisco

  1. Cultura y erudición
    La historia de Villa Francisca se encuentra plasmada en materia prima. Novela en la que un barrio de la ciudad de Santo Domingo se convierte en el personaje principal. Ramón Francisco aprovecha también este estudio de la conocida novela de Marcio Veloz Maggiolo para hacer la transición hacia un enjundioso estudio a la colección de poemas de Gatón Arce De paso y otros poemas balance de varias obras de Gatón Arce y, atreve a comparar De paso y otros poemas con el Ulises de James Joyce y la vida de Leopoldo Bloom durante aquel 16 de junio de 1904: “Cuando se alcanza la plenitud intelectual”, señala a propósito de la obra de Gatón Arce, “la reflexión comienza. Y la reflexión es también un gran viaje. Si Son guerras y amores hace el examen de los puntos de partida, la hora en que comienza el viaje, la aldea inicial, la maestra, el cuaderno, el tren y la vía del tren; y si Estos días de Tíbar embarca en ese tren a los humildes rebeldes, cantando los Cantos comunes, De paso y otros poemas quiere ahondar la reflexión sobre los temas. Ninguno de ellos más importante que el amor, o más importante que la muerte, cuerda y extremo sobre los cuales se ha comentado siempre la vida” (p.542).

    Para honorar el título de su obra, consagra tres ensayos a las artes plásticas, particularmente a la pintura de Norberto Santana y a su visión en tanto coleccionista y uno a su teoría “propia” de la música. Reflexiona también sobre la abundancia de poetas en nuestra literatura y la poca estima que tiene la sociedad de hoy de los aedas y hace un recuento del valor de los poetas en la Grecia clásica y en la Roma latina pasando entonces a hacer un recuento de su importancia en la sociedad y literatura latinas en su interesante ensayo “La protección de los artes” extraordinaria historia del mecenazgo desde el Renacimiento. Se adelanta a la legislación dominicana que ampara al mecenazgo y protege a escritores y artistas: “Sólo personas ricas podían lograrlo. Príncipes, grandes mercaderes, grandes comerciantes. Así se asoció el arte al dinero. Así nació, por aquel tiempo, el mecenazgo” (p.575).

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    Finalmente concluye sus reflexiones sobre los poetas, la sociedad actual y el mecenazgo con un amplio y bien argumentado ensayo a propósito de la “Crisis de cultura”, su manera de responder a la mesa redonda organizada por el suplemento Isla Abierta del periódico Hoy sobre la Cultura al considerar que si hay una crisis de la cultura se debe a dos factores fundamentales: la brecha digital y el asimétrico nivel económico de la sociedad: “Pienso que ser literato en el año 1100 debía ser mucho más sencillo que serlo hoy. En aquel tiempo quizás bastaba con leer cuarenta o cincuenta libros fundamentales. Ahora no basta una vida completa para leer todo lo que está disponible y que, en teoría, debe ser leído. Entonces, estamos obligados a aplicar criterios selectivos y de síntesis. Leer algunas cosas y dejar otras. Con esto minimizamos los riesgos de la desinformación y los riesgos de la sobreinformación” (p.601).

    Creo, como escribe el propio Ramón Francisco a propósito de De literatura dominicana siglo XX, de Héctor Incháustegui Cabral que obras tan importantes para los escritores dominicanos como estas tres colecciones de ensayos de Ramón Francisco que hoy da a la estampa la Sociedad Dominicana de Bibliófilos hayan tenido tan poca recepción en la literatura dominicana contemporánea.

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