Arte contemporáneo
¡Imágenes de abril! ¡Resistencia & memoria identitaria!
Obras como Elegía a mi hermano muerto (1965) y Mujeres tristes (1965) de Elsa Núñez; Mujer Angustiada (1965) de José Cestero; Antropófago del siglo XX (1965) de Leopoldo Pérez; Ave de Guerra (1965) de Gilberto Hernández Ortega y Fusiles contra aviones (1965) de Justo Susana (1906-2001), no sólo operan como electrógenas metáforas visuales de las devastaciones ontológicas de la consciencia nacional, sino también como prueba axiomática del trance ético y límite que asumen sus autores con la libertad creadora y el patético tiempo humano que les ha tocado vivir…
Silvano Lora. Ciudad agredida. Mixta sobre tela, 188x307cm, 1965. Tríptico. Colección Museo de Arte Moderno.
Durante la primera mitad de la década de 1960, algunos hechos como el brutal asesinato de las Hermanas Mirabal (1960); la caída del tirano Rafal L. Trujillo (1961); el fatídico golpe de Estado contra Juan Bosch (1963); el martirio de Manolo Tavárez Justo (1963); la Revolución Constitucionalista y la intervención militar de nuestro país por los Estados Unidos (1965), determinan el shock más estremecedor que haya sufrido la República Dominicana durante el último siglo.
Sin embargo, a partir del ametrallamiento mortal del sátrapa bestial, marrullero y paranoico, el pueblo dominicano inicia el proceso constructivo de la democracia. Los partidos políticos, los empresarios y sindicatos de obreros, asumen su misión. Los intelectuales, estudiantes y artistas, desarrollan plataformas representativas y proyectos vanguardistas de profundo compromiso social.
En 1961, un grupo de artistas y escritores en su mayoría ligados al Partido Socialista Popular, el Movimiento 14 de Junio y el Movimiento Popular Dominicano, crean el Movimiento Arte y Liberación (1961-1963), considerando la práctica estética como práctica política y transformadora de la sociedad y asumiendo la tarea de vincular el arte a los sectores populares marginales.
Entre los más notables artistas plásticos y visuales de Arte y Liberación, destacan Silvano Lora (1931-2003); José Ramírez Conde (1940-1987); Asdrúbal Domínguez (1936-1987); Rafael-Pipe-Faxas (1936-1963); Paul Giudicelli (1921-1965); Antonio Toribio(1943-1996); Gilberto Hernández Ortega (1923-1979) e Iván Tovar (1942-2020).
En 1962 se celebra el primer proceso electoral verdaderamente democrático en la historia de nuestro país, resultando ganador el Partido Revolucionario Dominicano y elegido como presidente constitucional el profesor Juan Bosch (1909-2001). Siete meses después, el 25 de septiembre de 1963, Bosch sería derrocado por la alta jerarquía militar con el apoyo de sectores de la oligarquía, la Iglesia Católica y la Embajada de los Estados Unidos.
Los militares y sectores golpistas, maquinan e imponen de inmediato el Triunvirato, gobierno de facto cuyas primeras medidas fueron suprimir el Congreso, anular la Constitución de 1963 y prohibir los partidos políticos de izquierda. Los ideólogos del Movimiento Arte y Liberación, fueron perseguidos por los organismos oficiales de espionaje y represión.
La virtuosa acción de rebeldía, resistencia y martirio de Manolo Tavárez y los guerrilleros del 1J4, constituyó uno de los principales elementos catalizadores de la Guerra Constitucionalista de Abril de 1965 que terminaría con el varias veces tullido y chapuceado gobierno del Triunvirato.
En medio de las ráfagas de la Guerra de Abril de 1965, Silvano Lora y los principales artistas e intelectuales del Movimiento Arte y Liberación se reencuentran formando el Frente Cultural Constitucionalista, junto a otros artistas y cronistas visuales de la histórica y heroica gesta patriótica como Jaime Colson (1901-1975); Ramón Oviedo (1924-2015); Ada Balcácer (1930-2025); José Cestero (1937-2025); Justo Susana (1906-2001); Leopoldo Pérez-Lepe-(1937); Elsa Núñez (1943); Juan Pérez Terrero (1937-2016) y Milvio Pérez (1939).
El Frente Cultural, desarrolla jornadas artísticas y culturales que incluían la creación de carteles propagandísticos, exposiciones, recitales poéticos, presentaciones de obras teatrales y proyecciones de películas, elevando la moral de los combatientes y resistiendo junto al pueblo armado en su legítima defensa de la libertad y la soberanía del país.
Los artistas militantes de Arte y Liberación y el Frente Cultural, ejecutarían una serie de obras axiales de la producción pictórica y escultórica dominicana del siglo XX, muchas de las cuales admiten su lectura como optimas metalepsis imagéticas de la precariedad, la avaricia, la violencia, la tragedia, la memoria identitaria y la capacidad de resistencia del pueblo dominicano, tales como Hombre espanto (1960) y Meditación sobre la Armadura de un Soldado (1963) de Paul Giudicelli; Los héroes de la calle Espaillat (1962) de Jaime Colson; Toque de queda y Negro sobre negro (1962) de Antonio Toribio; Caserío (1961), Soldado Cargando niño (1962) y Condenado (1965) de José Ramírez Conde; Ciudad Agredida, Hora Cero y Homenaje a Jacques Viau (1965) de Silvano Lora; Velorio (1965) de Asdrúbal Domínguez; 24 de abril (1965) y La protesta (1966) de Ramón Oviedo.