Fue enérgico defensor de la democracia que desde la adolescencia inició lucha activa contra la tiranía de Trujillo y luego del ajusticiamiento enfrentó con espíritu revolucionario represiones y arbitrariedades de otros regímenes. También se distinguió como abogado, maestro, periodista, poeta, escritor, diplomático, miembro prominente del movimiento literario “Generación del 48”, entre otras facetas.
Encarcelado y torturado en la “Torre del Homenaje” y en “La 40” al ser descubierta su participación en Juventud Revolucionaria y Juventud Democrática, su nombre salió a la luz cuando la dictadura lo obligó a figurar como autor del libro “El Complot develado” que denunciaba actividades antitrujillistas del Movimiento Revolucionario 14 de Junio y que tuvo la suerte de poder explicar con detalles en reediciones posteriores al ajusticiamiento, pues logró salir al exilio en plena tiranía.
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Reunió a sus hermanos desafectos, Jesús María, José Antonio, José Roberto, Félix Eduardo y Fernando Arturo en agosto de 1960 y se trasladó con ellos a Argentina.
Rafael Valera Benítez, Fefé, dejaba atrás a su esposa embarazada que había sobrellevado en ese estado la persecución y el martirio del intrépido consorte.
Sobre él conversa Marina Valera Regús, la hija que creció entre exilios y protestas y que heredó de su padre el interés por las letras, la sociología política, la identidad nacional, la cultura.
Rafael Valera Benítez, exmilitante del Partido Socialista Popular y del Partido Revolucionario Dominicano, comenzó a adquirir sonoridad y admiración después del trujillicidio no solo al conocerse la verdad tras el ejemplar sino al mandar a prisión a esbirros de la recién derribada satrapía, como Procurador Fiscal.
Esas simpatías se acrecentarían con su actuación en el juicio por el asesinato de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal.
Tras ese activo combatiente por la justicia se ocultaba un padre y esposo amoroso, trabajador, que no daba descanso a su maquinilla creando poemas, produciendo consignas, elaborando protestas, preparando libros.
No estuvo de acuerdo con las posiciones de Juan Bosch frente a la guerrilla del coronel Caamaño, en 1973, “consideró que debió haber resistido”, significa Marina, y en 1984, anunció que investigaría el asesinato de Orlando Martínez por lo que “lo mandaron” como embajador a Colombia, reveló.
Quemó bandera de EUA
Rafael nació en Santo Domingo el 6 de agosto de 1928, hijo de Concepción Adelaida Benítez Saviñón, de Montecristi, y Félix Eduardo Valera Pol, de Baní. Creció en la calle José Gabriel García 102, donde compartía estudios con lucha política. Al ser descubierto fue expulsado de la Universidad de Santo Domingo donde cursaba derecho.
Allí conoció a Hortensia Elvira Regús Hernández, de Bonao, estudiando química y farmacia. Se casaron y procrearon a Marina de la Concepción, Elvira Patricia y Laura Miguelina.
Entre exilios y cargos diplomáticos estuvo en México, Argentina, Uruguay, Venezuela. En este último país trabajó como periodista en la revista “Élite” y en la Agencia Francesa. Realizó cursos de derecho comparado.
“Siempre estuvo vinculado a lo que pasaba aquí”, significa Marina al narrar su actitud en torno a la guerrilla de Caracoles y durante la Revolución de Abril cuando protestó contra la intervención norteamericana quemando una bandera de Estados Unidos. Entonces residía en Uruguay.
Muy joven empezó a escribir. Publicaba en la “Sección escolar” que dirigía María Ugarte en el periódico El Caribe, de la cual surgió la “Generación del 48”.
Publicó: “Los centros peculiares”, “La luz descalza y elegías”, “El desamparado y la provincia”, “Canciones australes”… Marina publicó “Elegir la luz”, que dejó inédito.
Otras funciones que ocupó fueron Diputado al Congreso Nacional, Fiscal del Distrito Nacional, Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, profesor de Derecho Comparado y de Letras en la UASD. Mantuvo su oficina de abogado independiente junto a Abelardo Vicioso y Víctor Villegas.
“Era muy cariñoso, juguetón, siempre nos ponía nombres, repetía nuestros cuentos, era una adoración”, comenta Marina.
Integridad, honestidad, rectitud, eran los principales valores de su padre. “Mami nos decía que ese era el ejemplo que debíamos seguir. Ella era igual de recta”.
La calle
El 25 de agosto de 2021, fue designada Rafael Valera Benítez la “Calle 39”, del barrio Cristo Rey, complaciendo una solicitud del regidor Julio César Martínez, pero a cuatro años de la denominación aún la vía no ha sido rotulada, señal “del descuido y la indiferencia de las instituciones públicas por la valoración histórica y el sacrifico de quienes han luchado por la democracia”, reaccionó Marina.