Cestas de cuerda: funcionales y súper decorativas

Las cestas de cuerdas trenzadas ayudan a enriquecer el diseño de los espacios de una manera original
Desde tiempos remotos, la cuerda se utiliza como una herramienta de gran utilidad en la navegación, la construcción, los deportes, la agricultura, la exploración… para levantar, arrastrar, cargar, asegurar, ascender, descender…
Este elemento, compuesto por un conjunto de hilos o hebras retorcidas de fibras textiles: naturales, artificiales, sintéticas o combinaciones entre ellas, también tiene diversas aplicaciones dentro del universo decorativo.
Una de ellas es la fabricación de cestas. Los canastos o cestas de cuerdas son toda una innovación. Además de su función básica -almacenar ropa u objetos- se convierten en un llamativo ornamento.
Esta clase de cesta agrega un toque original, artesanal, natural y fresco a la estancia donde es colocada.
En el mercado puedes encontrar cestas de todo tipo de cuerdas (algodón, yute, cáñamo, poliéster, lana…) de diversas formas y tamaños. Las hay ovaladas, rectangulares, circulares… y con detalles como asas, pompones, forros de tela, tapas… que las hacen aun más atractivas.
Además, las puedes encontrar en el color original de la soga, o pintadas de una o más tonalidades.
Y lo mejor de todo… se adaptan a cualquier estilo: rústico, “vintage”, náutico o “navy”, industrial, “boho chic”…
Usos. Por lo regular, las cestas son utilizadas para guardar ropa sucia o acomodar juguetes. Pero si tienes una funcional y decorativa cesta de soga, puedes emplearla para otros fines y colocarla en un lugar que esté a la vista de todos.
Puedes usarla en la sala o terraza para disponer libros o revistas, o en la cocina, para organizar frutas, vegetales u otros productos.