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Dominicanas que hacen historia en la política de Nueva York

Desde el corazón de Nueva York, se evidencia cómo el liderazgo femenino dominicano transforma el servicio comunitario en una poderosa vía hacia la representación.

Encuentro con la ministra de la Mujer de la República Dominicana y funcionarias electas dominicanas de NY.

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Nueva York, EE.UU.- En medio del ritmo acelerado de la ciudad de Nueva York, hay historias que laten con acento dominicano y que hablan de esfuerzo, vocación y compromiso. Son historias de mujeres que salieron de su tierra para abrirse camino en la política, pero sin olvidar nunca a su gente.

Una de ellas es Karines Reyes. Nacida en Los Mina, en Santo Domingo Este, su historia es la de una mujer que nunca dejó atrás su esencia. En uno de los momentos más difíciles para la ciudad, durante la pandemia, dejó temporalmente su rol como legisladora para volver a ponerse el uniforme de enfermera.

Regresó al hospital, al frente de batalla, para cuidar vidas. Su decisión no solo reflejó su vocación, sino también el profundo sentido de servicio que la define.

También está Carmen De La Rosa, quien ha convertido su trayectoria en un símbolo de representación. Primera mujer dominicana en ser concejal del Distrito 10 en el Alto Manhattan, su camino ha estado marcado por la lucha por la justicia social y la vivienda digna. Su historia es la de muchas mujeres migrantes que transforman los desafíos en liderazgo.

Por su parte, Yudelka Tapia, representa la voz firme que reconoce los avances, pero que no pierde de vista que aún hay batallas por librar. Desde el Distrito 86 del Bronx, su trabajo refleja la perseverancia de la mujer dominicana en espacios históricamente complejos.

Las funcionarias dominicanas de NY junto a Gloria Reyes y Monserrat Santana, diputada de San Cristóbal.

La historia de Amanda Séptimo está profundamente conectada con la comunidad. Su trayectoria en el activismo social la llevó a convertirse en una figura clave en la política latina de la ciudad, demostrando que el trabajo de base puede abrir puertas a transformaciones reales.

Igualmente, Amanda Farías ha construido un liderazgo enfocado en el desarrollo económico y el bienestar colectivo. Desde el Concejo Municipal, su rol como líder de la mayoría la posiciona como una voz influyente, pero también como una mujer cercana a las necesidades de su comunidad.

Y no se puede dejar de lado a Pierina Ana Sánchez, cuya labor está centrada en temas tan sensibles como la vivienda y la justicia social.

Su trabajo refleja una conexión directa con las realidades que viven miles de familias en el Bronx.

Todas estas historias se entrelazaron en un mismo espacio durante el encuentro sostenido con la ministra de la Mujer de República Dominicana, Gloria Reyes en Nueva York.

Más que una reunión institucional, fue un momento de reconocimiento, escucha y conexión.

El objetivo fue claro: conocer de cerca el trabajo que estas mujeres realizan en la diáspora y construir puentes para impulsar iniciativas en favor de las dominicanas que viven en la Gran Manzana.

Pero más allá de la agenda formal, el encuentro permitió visibilizar algo más profundo: el poder de las historias compartidas. Mujeres que emigraron, que enfrentaron retos, que se abrieron paso en sistemas complejos y que hoy ocupan espacios de poder sin perder su identidad. Mujeres que representan a miles más.

Este acercamiento reafirma la importancia de fortalecer la colaboración entre la República Dominicana y su diáspora, especialmente cuando se trata de impulsar políticas de equidad de género.

Nurys De Óleo: dominicana que impulsa el liderazgo femenino de RD a NY

En este encuentro también participó Nurys De Óleo, cuyo liderazgo se deja sentir. Su trabajo en el Consulado Dominicano y en organizaciones comunitarias ha fortalecido la representación política y empresarial de los dominicanos en el Alto Manhattan.

Nacida en La Romana, su historia comienza lejos del bullicio neoyorquino. Allí cursó sus estudios primarios y secundarios antes de trasladarse a Santo Domingo, donde se formó como abogada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Desde entonces, ya mostraba una clara vocación de servicio. Pero fue en Nueva York donde esa vocación encontró su verdadero escenario.

Al llegar a la ciudad, De Óleo no solo enfrentó los desafíos propios de la migración, sino que decidió convertirlos en una oportunidad para servir a otros. Se estableció como consultora de inmigración, en una época en la que la comunidad dominicana crecía rápidamente y necesitaba orientación confiable. Su oficina pronto se transformó en mucho más que un espacio de asesoría: era la primera puerta hacia la regularización, la estabilidad y la posibilidad de construir una nueva vida.

Su liderazgo no se limitó a lo técnico. Con el tiempo, se convirtió en una figura clave dentro del tejido social y político del Alto Manhattan, particularmente en zonas como Washington Heights, donde la presencia dominicana es parte esencial de la identidad del vecindario.

Hoy día es un ejemplo de como la influencia puede trascender generaciones.

Su historia no es solo la de una profesional exitosa, sino la de una mujer que entendió que servir también es una forma de hacer política y que se puede hacer patria desde lejos.

Sobre el autor
Lily Luciano

Lily Luciano

Periodista con experienciaen coberturas de radio, televisión y prensa escrita. Inició su carrera cubriendo eventos políticos y sociales. Desde hace 18 años, se desempeña como periodista en el periódico Hoy.