Alimentación inteligente
Sal: lo que le ocurre al cuerpo cuando reduces su consumo
Se calcula que 2.5 millones de muertes podrían prevenirse cada año en el mundo, si el consumo de sal se redujera al nivel recomendado: menos de cinco gramos al día
La OPS estima que cerca del 30% de las personas con hipertensión podrían normalizar su presión arterial si reducen la cantidad de sal.
El consumo de sal está profundamente arraigado en la alimentación diaria. Sin embargo, ingerirla en exceso puede tener consecuencias importantes para la salud, especialmente en el sistema cardiovascular. De hecho, en la región de las Américas las personas consumen hasta tres veces más sal de la recomendada, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir su ingesta como una de las estrategias más efectivas para prevenir enfermedades crónicas, en particular la hipertensión.
La cantidad recomendada
La OMS establece que los adultos no deberían consumir más de cinco gramos de sal al día, lo que equivale aproximadamente a una cucharadita de té. Para niños y adolescentes entre 2 y 15 años, la cantidad sugerida es aún menor.
Otro aspecto importante es que la sal consumida sea yodada, es decir, enriquecida con yodo. Este mineral es esencial para el desarrollo adecuado del cerebro, especialmente durante el embarazo y la primera infancia, y contribuye al buen funcionamiento de las capacidades cognitivas.
Los riesgos del exceso
El principal problema asociado al consumo elevado de sal es la hipertensión arterial, una condición que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La OPS advierte que la hipertensión es responsable de alrededor de 9.4 millones de muertes al año en el mundo.
Además, la presión arterial alta contribuye al menos el 40% de las enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, dos de las principales causas de mortalidad global.
El exceso de sal también se vincula con otros problemas de salud, como: cáncer de estómago, agravamiento del asma, osteoporosis o debilitamiento de los huesos y cálculos renales
En la región de las Américas, entre el 20 y el 35% de los adultos presenta niveles elevados de presión arterial, lo que convierte a la hipertensión en uno de los principales desafíos de salud pública.
Pequeños cambios que hacen la diferencia
Reducir la sal no significa renunciar al sabor de los alimentos.
Los expertos recomiendan adoptar hábitos sencillos en la vida cotidiana: evitar añadir sal durante la preparación de las comidas, retirar el salero de la mesa, limitar el consumo de snacks o refrigerios salados, preferir productos bajos en sodio y utilizar hierbas, especias o limón para sazonar los alimentos
Estos cambios, aunque parezcan pequeños, pueden tener un impacto significativo en la salud y ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en el mundo.