Aclarando
TIBERIO CASTELLANOS
La palabra chusma suele confundirse, o mejor dicho, suele utilizarse con el mismo significado de la palabra plebe. Pero no tienen idénticos significados.
Mi «Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Julio Casares, entre varios significados, da a la palabra chusma el siguiente: «conjunto de pícaros o gente vil». A la palabra plebe da el siguiente significado: «estado llano, el común de los vecinos o habitantes de un pueblo».
Los que han pasado por la historia de Roma, aunque haya sido como turistas, recordarán aquello de patricios y plebeyos. La plebe romana estaba formada por la gente pobre, la gente sin tierra. Esta gente tuvo entre sus primeros defensores a Tiberio y Cayo Graco, Tribunos de la Plebe y que murieron en esa lucha. De esa historia de los Gracos, hijos de Cornelia y nietos de Escipión el Africano, sacó mi padre uno de los nombres con que me bautizaron. Yo no sé por qué le gustó este nombre.
El adjetivo plebeyo muchos lo usan con el mismo significado de chusma. Pero no es un buen empleo de ese adjetivo. Los que oyeron el vals peruano con ese título lo oyeron emplear en sentido correcto. El vals cuenta la historia de un joven, de pobre origen, enamorado de una aristócrata.
Algunos sienten cierto temor en aparecer, en algún momento, como contrarios a la multitud, a la mayoría, al «pueblo». Es decir, aparecer como derechistas en un momento en que «las izquierdas» son muy populares dondequiera.
Con relación al concepto pueblo, se oyen con frecuencia estas dos opiniones: unos dicen que los pueblos tienen siempre los gobiernos que se merecen. Mientras otros dicen que el pueblo nunca se equivoca. Mientras la primera expresión es un poco cínica, la segunda es harto optimista. Yo no creo que «el pueblo siempre tiene la razón». El pueblo, en numerosos países de los que conocemos, se ha equivocado muchas veces. Y en algunos casos con muy desastrosos resultados.
Y pienso que, entre el mal y el bien; entre lo justo y lo injusto; entre lo «decente» y lo que no lo es, las masas siempre son algo así como neutrales. Y por ende, en ocasiones, pueden seguir la correcta dirección de un buen maestro, y en otras ocasiones siguen al pícaro que las seduce. Muy claro está que siempre han sido muy escasos los maestros como Domingo Faustino Sarmiento.
Pero yo he hablado de la chusma, «conjunto de pícaros o gente vil». No he hablado de otra cosa. No nos confundamos.