Conjunto único y unificado para ver y pensar

Conjunto único y unificado para ver y pensar

El 28 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes. Un arte contemporáneo fascinante. Hubo cuatro premios, pero el nivel de las obras convirtió su selección en un galardón compartido. La instalación de Andrea Ottenwalder, “Yo sé lo que quieres es ser como tu eres”, nos deslumbró

Desde sus inicios en 1964, el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes se había propuesto ser un ejemplo y lo ha logrado.

Su ubicación definitiva en el Centro León le confirió la plaza que correspondía, y lo ha convertido en territorio del arte contemporáneo. Por esa misma razón, sus ediciones sucesivas, de evolución abierta, no han sido siempre de acceso fácil para la lectura de las obras, y existía cierto temor de una conceptualización y frialdad excesiva.


El 28 Concurso de Arte, borrando esta aprehensión, acaba de ofrecer un conjunto de piezas generosas y brillantes. Hubo cuatro premios, pero el nivel de las obras convirtió su selección en un galardón compartido. Una revelación paulatina transformaba el circuito de visita en el sitial de una fruición permanente …

En la segunda planta, el vasto salón central de exposiciones funcionó muy bien y “asoció” hermosamente las instalaciones -volveremos a este punto- , sin que esas se presentaran de manera arbitraria. Invitaba a la contemplación, e imperaban el diálogo y la armonía entre las diferencias de formas, volúmenes y materiales. Lo que no sucedió en el concurso anterior.


Acierto del inicio. Curiosidad y agrado se iniciaban desde el área de acogida, cercana a la escalera rodante, lo que favorece un brevísimo comentario acerca de las obras que “abren” la exposición, relacionándose las tres con la memoria, gran tema común a casi toda la selección.

La instalación de Andrea Ottenwalder, “Yo sé lo que quieres es ser como tú eres”, con sus siete paneles-paños colgantes, nos deslumbró. Bordado, collage, foto, impresión, color, ilustran aventuras o desventuras de una vida, y esta intimidad alcanza a lo universal. Andrea es un valor joven, seguro y prometedor.

Guadalupe Casasnovas, cuyos talentos plurales incluyen la crítica de arte, ha obtenido un merecido premio. La instalación, “Fauna extinta”, inteligente y minuciosa, se refiere a la memoria familiar que felizmente resucita lo que la “de y reconstrucción” urbana ha abolido. El humor y el amor se alían a la nostalgia en un esmerado mapa barrial y en tres especies pétreas desaparecidas, palimpsesto cartográfico y arqueológico.

En frente, otra artista –las mujeres dominan en esta edición- compensa la pena y la desigualdad, autobiografía extendida a lo racial, al aplicar textiles mosaicados y fotografías. En su instalación, “Y que el Amorsh nos guíe”, Johanna Castillo, como otras importantes creadoras de hoy, inserta la labor tradicional femenina, distintamente trabajada en un contexto de arte contemporáneo.

Peso de la instalación. Cuando calificamos este conjunto, como “único u unificado”, se trata casi de una definición. Es único por su altísimo nivel: no creemos haber visto algo parecido en otros certámenes. Y su unificación consiste en que todas las obras -excepto una- son instalaciones.

Obviamente, resultan de un trabajo de meses, luego de la aprobación del proyecto, y las acompañó un(a) curador(a), que ha sabido guiarlas, respetando personalidad y creatividad. Aparte del proceso, también hubo cooperación parcial del Centro León en los materiales. Además, la mayoría de los artistas son jóvenes, y, no solamente para estos proyectos, ellos se habrán beneficiado de la asesoría y su método… No hay limitaciones en el arte: importan la estética y el soporte ideológico.

Los encontramos, ambos, en esta versión del concurso.
En “Letanías”, del colectivo Juana y si no su hermana, primera obra sobre el muro del gran salón y única bidimensional, se suceden fotografías, que visualizan la condición de la mujer y el impacto de las creencias religiosas.

Superando una calidad fotográfica inobjetable, le agregan un mensaje de casi disidencia y compromiso.
El cuestionamiento sigue en la próxima instalación, verdadero deleite “Plurisensorial”, “Puentes”, firmado por “El editor Cuir” y Johan Mijali. Las telas ligeras se mueven, los rostros se deforman, el espejo devuelve nuestra imagen.

Es pura poesía visual y reclamo si pasamos de “Cuir” a “Queer” en inglés y a una discriminación de las minorías sexuales.

El imponente laberinto de Franz Caba, “Campo de terror absoluto”, nos funde y confunde en sus enredos. Nos perdemos en esa construcción de papel, y a la vez disfrutamos intensamente el magnífico y repetido dibujo -¿autobiográfico?- del acurrucado personaje. Un ambiente estremecedor: duro es vivir.

Con la obra de Juhanny Ariza, recobramos el aliento, pero surge una nueva visión crítica, menos íntima, más social, histórica, etnológica, en “Atesoro”, galardonado con un premio editorial. Una pintura al óleo –inmejorable- enfrenta refinadas piezas de cerámica en sus pedestales. ¿Dónde está el legado autóctono, se y nos pregunta la artista, en aquellos pequeños “biscuits”, importados, apropiados o copiados? (continuará).

ZOOM

El Jurado
El Jurado del 28 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes ha sido ciertamente uno de los mejores y más cuidadosamente elegidos. Actuaron como jueces internacionales, Gerardo Mosquera, de nacionalidad cubana, y Gabriela Rangel, venezolana, siendo los miembros nacionales, Sara Hermann y Raquel Paiewonsky.
Gerardo Mosquera, un conocedor del arte dominicano y anteriormente ya miembro del jurado del Concurso, está considerado como uno de los grandes especialistas del arte de América Latina, a la vez como curador, ensayista, conferencista y organizador de simposios.
Entre las funciones de Gabriela Rangel, figuran las de directora artística del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, y directora de Artes Visuales y Curadora en jefe de American Society en Nueva York –prestigiosa institución en la cual participó una colectiva histórica de arte dominicano en 1992-.

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