(1/4)
La contemporaneidad nos ha permitido abordar desde el año 2002 los temas de mayor incidencia en la vida nacional y, de modo preciso, la economía internacional de la que dependemos como nación en un 70%. Hoy iniciamos una reseña en cuatro entregas sobre la actualidad de Europa Occidental, teniendo como sustento temático, los retos históricos en la actual coyuntura, oportunidades existentes, polarización política, propuestas y perspectivas futuras.
Transcurridas cuatro décadas de la devastadora Segunda Guerra Mundial, se crea, en el año 1992 el “Tratado de Mastricht” también conocido como “Unión Europea” (UE) entrando en vigor en 1993 y facilitando la reconstrucción y el fortalecimiento de la región, permitiendo para el año 2000 la constitución de la eurozona; no obstante, a pesar de todos estos importantes procesos de avances, Europa Occidental ha enfrentado desafíos desde hace aproximadamente cinco años que afectan su competitividad global.
Puede leer: La desinformación en tiempos de incertidumbre
La crisis financiera de 2008, provocada por la quiebra de bancos y la desregulación del sector financiero en Estados Unidos, impactó en el sistema financiero de la región euro-occidental generando una profunda recesión, especialmente en los países más vulnerables de la eurozona, agregándose la crisis de la deuda soberana que incidió en las políticas de austeridad. Mientras esta región luchaba contra la recesión, dos situaciones aparecen:
- El covid-19, agravando la situación con confinamientos, interrupciones en las cadenas de suministro y un aumento de la deuda.
- Finalizada la pandemia, surge como amenaza al proceso de recuperación de la región: la invasión rusa a Ucrania, impactando directamente en su economía, aumentando los precios de la energía, contribuyendo a una inflación generalizada que por sus efectos acrecentó la tensión política interna y fijando la mira en la reconsideración de su política energética, en otros mercados diferentes al ruso.
La actual coyuntura que presenta la globalización y los avances tecnológicos, permiten oportunidades a Europa occidental en la búsqueda de un mejor desempeño de su competitividad con las innovaciones que presenta la Inteligencia Artificial (IA), por otra parte, Europa Occidental debe vencer la falta de cohesión interna, la desaceleración de la productividad y problemas estructurales como el envejecimiento poblacional y la baja tasa de fertilidad.
Europa fue la economía de mayor crecimiento en el año 2011 pero, como resultado de los procesos referidos, la superan Estados Unidos y China en términos de Producto Interno Bruto (PIB) con un crecimiento económico más lento, pasando del 4% anual entre 1970 y 2000 a solo un 0.9% en 2024; España, en este último año, creció en 3.5%, mientras Alemania una caída de -0.2% fenómeno no ocurrido desde hace algo más de dos décadas, por su parte, Francia continúa enfrentando la desaceleración, lo que incidirá en el crecimiento general de la región, la que requerirá de reformas que permitan su reactivación económica con proyección al futuro inmediato.
En la próxima entrega, exploramos el tema de la polarización política y el auge de la extrema derecha y su impacto.