Escenario
La decisión de la Reserva Federal sobre tasas se lee a medias
Las ráfagas que apuntan hacia un enfriamiento económico parecen más inquietantes que la inflación

Un Banco Central debe cuidar tanto la estabilidad de precios como el empleo.
Previas previsiones nuestras sobre las reducciones de la tasa de interés de política monetaria de la Reserva Federal han sido como flechas que anhelan dar en el blanco. Para este miércoles volvemos a proyectar un anuncio de la Fed de una rebaja de 25 puntos básicos, pero esta vez lo hacemos a sabiendas de que los vientos no susurran con el mismo favor que en otros momentos.
Uno de esos vientos, el de los precios, sopla en contra. La inflación en Estados Unidos volvió a subir en septiembre respecto al mes anterior, de 2,7% a 2,8% anual, según el índice PCE publicado el viernes.
Sin embargo, las ráfagas que apuntan hacia un enfriamiento económico parecen más inquietantes que el modesto aumento de una décima en la inflación. Y podrían inclinar a la Fed a bajar los tipos, sobre todo considerando que el banco central no tolera señales de que la economía se esté enfriando más rápido de lo deseado. Hay datos especialmente preocupantes en esta dirección: el indicador más reciente del mercado laboral muestra una desaceleración palpable. En noviembre se eliminaron 32,000 empleos en el sector privado —una sorpresa para el mercado, que esperaba creación neta — y la tasa de desempleo subió a 4.4% en septiembre, su nivel más alto desde 2021. Se observa un incremento de despidos y una menor generación de puestos de trabajo, con datos de noviembre y diciembre que apuntan a una posible recesión laboral más profunda de lo anticipado. Solo en noviembre se produjeron 321 nuevos recortes, elevando el total anual por encima de 1.17 millones, la cifra más alta desde 2020.
Además, la confianza del consumidor en EE. UU. cayó significativamente en septiembre. Según el índice del Conference Board (a 94.2, su nivel más bajo desde abril). El descenso estuvo impulsado por el pesimismo frente a la inflación y por el debilitamiento del mercado laboral, aunque la Universidad de Michigan reportó una caída menos pronunciada, pero igualmente preocupante.
El escenario sugiere un cambio notable en el panorama laboral estadounidense, alejándose de la fuerte creación de empleo que caracterizó los años anteriores.
Son datos que pesarán mucho en la decisión de la Fed, sobre todo en un momento en que el presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell, deberá ser especialmente cauto para evitar que se repita la situación de julio pasado, cuando se mostró demasiado rígido y fue el mercado —y no él— quien marcó el giro necesario en la política monetaria. Un error, porque un banco central que solo observa la inflación y no el empleo termina incumpliendo su propio mandato.
Por estas y otras razones, volver a intentar descifrar lo que ocurrirá el miércoles en la Fed es un ejercicio en el que el destino —más esquivo que en otras ocasiones de aciertos— sólo se deja leer a medias.