Es de esperar que el país explore la senda de las criptomonedas

Criptomonedas. Fuente externa.
Estados Unidos está dando pasos históricos en materia de regulación del ecosistema digital. El Congreso ha aprobado una serie de leyes clave, entre ellas la Ley GENIUS, que regula las stablecoins y que ya fue firmada por el presidente Trump, convirtiéndose en ley. Actualmente, el Senado debate dos importantes iniciativas: la Ley de Claridad (“Clarity Act”) y la Ley contra la Vigilancia mediante CBDC, la cual prohíbe al Estado emitir una moneda digital de banco central.
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) no quiere quedarse rezagada. El pasado jueves, la entidad dio un giro significativo en su enfoque hacia el mercado de criptoactivos, al anunciar el lanzamiento del “Proyecto Cripto” (Project Crypto), una iniciativa orientada a modernizar la regulación de los mercados de capitales, adaptándola a tecnologías emergentes como blockchain y las criptomonedas.
Puede leer: CREE Banreservas amplía su programa de pre-aceleracióne incorpora 14 emprendimientos
Como muestra de que no se perderá tiempo, el personal de la SEC ya ha recibido instrucciones para redactar normas claras y accesibles sobre la emisión, custodia y negociación de criptoactivos. Mientras se elabora el nuevo reglamento, la SEC utilizará su autoridad interpretativa y de exención para ofrecer mayor flexibilidad a emisores, plataformas de intercambio y demás actores del ecosistema cripto.
Todo esto evidencia, sin lugar a dudas, que el mercado de las criptomonedas ha irrumpido con una fuerza arrolladora. Y, aunque la prudencia aconseja no lanzarse a ciegas tras cualquier oportunidad, tampoco podemos permitirnos la inmovilidad. Se impone avanzar con cabeza fría y paso ágil, sobre todo, si se considera que el uso seguro de las criptodivisas —al eliminar intermediarios y comisiones— podría reducir significativamente el costo y el tiempo de envío de las remesas que recibe el país, al tiempo que fomenta una mayor inclusión financiera.
Otros países de la región, donde las remesas tienen un peso similar al de República Dominicana en relación con el PIB, ya han comenzado a moverse en esa dirección. Tal es el caso de México y Guatemala.
En México, ha surgido un dinámico ecosistema de fintechs y startups cripto como Bitso, que colabora con remesadoras para procesar pagos transfronterizos. Bitso facilita envíos en stablecoins (como USDC o USDP), que luego pueden convertirse en pesos mexicanos a tasas más competitivas que las ofrecidas por bancos o casas de cambio. Esto ha permitido reducir los costos de transferencia a menos del 1 % en algunos casos, con remesas que llegan en tiempo real o en pocos minutos, beneficiando especialmente a personas no bancarizadas.
En el caso de Guatemala, empresas como Coinpay e IBEX Mercado están promoviendo el uso de Bitcoin y de Lightning Network como alternativa a los canales tradicionales. Varias iniciativas han logrado conectar comunidades rurales con wallets cripto, lo que les permite recibir remesas sin pasar por bancos ni remesadoras tradicionales.
República Dominicana haría bien en explorar estas mismas sendas. Porque, si bien es cierto que no toda oportunidad que irrumpe con ímpetu debe tomarse de manera irreflexiva, tampoco se debe titubear tanto como para verla pasar sin haber intentado aprovecharla.