CUANDO LA DISCAPACIDAD ES EMOCIONAL

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) define discapacidad como “cualquier restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano”.
A lo mejor al escuchar esta palabra lo primero que llegue a tu mente es una persona que no puede caminar, correr, hablar, escuchar, ver…
Pero, además de las físicas, cognitivas y sensoriales, existen otros tipos de discapacidades, como por ejemplo, las emocionales.
De acuerdo a la terapeuta de familia y parejas, sexóloga y experta en manejo de duelos, Ana Simó, este término se ha comenzado a manejar en los últimos años, el cual surgió por la necesidad de tener de forma más asequible un concepto que pudiera definir a las personas que no tuvieran la capacidad emocional de conectar con sus emociones.
¿Cómo identificar a un discapacitado emocional? Cuando nos encontramos ante aquellas personas que están impedidas en sus capacidades de amar, gozar, sentirse tristes o enojadas, sufrir o de hacer contacto con sus sentimientos, estamos ante un discapacitado emocional.
“Estos individuos tienen dificultad para interactuar y lidiar con vínculos emocionales, así como la falta de expresión física y verbal de aquello que supone un cambio emotivo en su vida”, describe Simó.
Asimismo, muestran poca empatía ante los problemas de los demás y no pueden conectarse consigo mismos, por lo que buscan encarecidamente llenar sus vacíos con actividades laborales.
El discapacitado puede entablar relaciones poco significativas o superfluas, ya que de esa manera evita la intimidad, o que los demás puedan darse cuenta de lo que está sintiendo.
En sus pocas relaciones significativas, se mantiene distante y evasivo, y es común que sea misterioso y que guarde muchos secretos.
“Nada los hace felices, pues su percepción ante la vida está impregnada de negativismo, y por eso prefieren siempre, estar pesimistas. En fin, no conocen lo hermosa que puede ser la vida”, asegura la directora del Centro Vida y Familia Ana Simó.
Relación con las personas de su entorno. La situación del discapacitado emocional además de afectarlo como tal, también puede perturbar a sus familiares y amigos, pues éstos frecuentemente se sienten olvidados, echados a un lado o abandonados.
“Muchas veces los que están a su alrededor se desgastan tratando de entender la desconexión que la persona con discapacidad presenta ante las problemáticas que pueden estar viviendo”, revela la experta.
Esto provoca que ellos tengan serios problemas en sus relaciones de pareja, familiares y laborales de manera regular.
Cómo lidiar con ellos. “Es muy difícil, pues en toda relación es necesaria una equidad y un equilibrio y con estas personas es imposible sentirlo, muy al contrario se vive en una constante ambivalencia que acarrea desencanto, desilusión y decepción”, señala la especialista en conducta y relaciones humanas.
Métodos para vencer las discapacidades. La destacada psicóloga afirma que para poder luchar contra las discapacidades emocionales las acciones más factibles son las siguientes:
1- Describir las claves para lograr vencer nuestras discapacidades.
2- Aprender a reconocernos, cultivar el amor propio.
3- Aceptar nuestras licitantes y aprender a asumir que nuestra forma de ser puede dañar a otros.
4- Buscar siempre el balance, reconocer las virtudes de los demás, al igual que respetar las diferencias.
5- Y lo más importante, buscar ayuda de un psicoterapeuta si ve que no consigue conectar con sus sentimientos.