Estar enfermo

Estar enfermo

Julio Ravelo Astacio

¡Qué sensación tan agradable! Qué estimulante resulta. querido lector, sentirse bien, en salud, con
fuertes impulsos, con ganas de vivir y disfrutar!

Parecería que la persona es fuerte como el acero, tan dura como el diamante. Sentirse así es producto de un cuerpo sano, una mente despejada y al mismo tiempo bien enfocada.

Por lo general, la persona que se siente saludable adopta una postura optimista, con buena disposición, se expresa en sus manifestaciones con mayor determinación y firmeza, es capaz de enfrentar nuevos retos, superar dificultades, salvar obstáculos.

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Tener buena salud es una bendición, pero resulta que muchas personas olvidan que la salud debe ser cuidada, preservada: evitar los abusos en la ingesta de alimentos, consumo de tabaco, excesos con el alcohol o drogas. La expresión popular “El pez muere por la boca” es también válida para los humanos. Debemos procurar una alimentación saludable, balanceada, evitar el consumo de grasas saturadas, aumentar el consumo de frutas y vegetales, obligarse al ejercicio físico hasta que se convierta en una grata diversión. Realizar su trabajo y obligaciones con buena disposición, asegurar un sueño reparador. Esto le permitirá “recargar las baterías”.

Agreguemos: nunca olvide divertirse, hacer cosas que disfrute, escuchar la música de su agrado, leer un buen libro, bailar, compartir con familiares y amigos es una de las grandes recompensas que recibimos al practicar buenas relaciones. Pasear, procurar tranquilos contactos con la naturaleza.

Las personas saludables tienden a experimentar sentimientos positivos: alegría, amor, gratitud, esperanza y serenidad. Son capaces de controlar sus pensamientos y comportamientos: pueden mantener los problemas en perspectiva, recuperarse de los contratiempos, se sienten bien consigo mismo. Para lograr el bienestar emocional necesitamos un balance en todos los aspectos de nuestra vida: física, mental y espiritual. En fin, es la habilidad de poder disfrutar la vida y al mismo tiempo afrontar los problemas diarios que van surgiendo.

Pero, ¡deténgase! ¡oiga!: no tenga tanta prisa, saque tiempo para usted, sus seres queridos y amigos, esa es parte muy provechosa y satisfactoria para el buen vivir. Cuando usted compra un vehículo nuevo la agencia le advertirá que luego de cierta cantidad de km recorridos debe llevarlo a chequeo. Lo mismo debe ocurrir con los humanos. Asistir a consulta médica cada seis meses o anual le permitirá mantener buena salud. Que diferencia tan enorme existe entre estar en salud y estar enfermo. Son polos opuestos.

Enfermedad: sufrimiento, dolor, pena, impotencia, sensación de dependencia y minusvalía acompañan al enfermo que puede además sentir emociones como: incomodidad, inquietud, miedo, ansiedad, fatiga, enojo, depresión, mayor sensibilidad al dolor y al frío.

La enfermedad provoca una sensación de incertidumbre: ¿ahora que pasará conmigo, mi familia, mi trabajo? ¿Podré superar esta situación? ¿Recuperaré mi salud? ¿Moriré? Abrumadoras interrogantes, sentimientos de culpabilidad o atribuir a otros sus padecimientos. Toda persona enferma, incluso de enfermedades menos graves, tiende a sufrir una regresión en su comportamiento.

Todos sin excepción hacemos este proceso mediante el cual demandamos mayor atención. Nos tornamos “ñoñitos”, demandantes, exigentes, más sensibles, quejumbrosos, reiterativos, temerosos, con baja autoestima, sentimientos de discriminación, manifestaciones depresivas, temor a la discapacidad y la muerte.

Por todas esas sensaciones negativas que experimenta la persona enferma, es que la actitud del médico, personal de salud y familiares debe ser receptiva, de comprensión y apoyo al paciente. Cuando la salud se pierde, aún sea por un resfriado banal, hasta una enfermedad grave, se alteran como ya hemos mencionado percepciones, sentimientos y emociones.

Sugerencias:

  • No hay enfermedades buenas. Ser considerados, comprensivos y solidarios con nuestros enfermos.
  • El médico debe siempre recordar en toda su dimensión qué significa estar enfermo.
  • Un trato profesional, respetuoso y próximo a la persona que sufre.
  • Apoyo y permanente estímulo de la familia.
  • Un personal de enfermería capaz y convencido de sus responsabilidades.
  • Médicos, personal de salud, familiares y amigos son el soporte que el paciente necesita para enfrentar las adversidades.
  • Estimular al paciente a no decaer y luchar, hasta convencerle de la expresión “mientras esté vivo, hay esperanza”.
  • Sembremos en ellos esperanza y dignidad.
    Colofón: “Estar enfermo no significa que usted renuncie a la vida”.

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