Haití, un proyecto des-construido

Haití, un proyecto des-construido

Juan Temístocles Montás

En un trabajo del investigador argentino Rodrigo Curto Correo se señala que “la historia de Haití se ha caracterizado por la inestabilidad política, los golpes de Estado, la imposibilidad de repartir bienes públicos y la falta de monopolio de los medios de coerción”. Esos atributos, que son fundamentales para definir un Estado, han estado ausentes en Haití y por esa razón se le caracteriza como un “Estado fallido”.

Cabe reconocer, sin embargo, que hubo un momento en la historia haitiana en el que la situación pareció cambiar y fue durante el régimen de los Duvalier entre 1957 y 1986, en el que se logró monopolizar los medios de coerción, hubo una cierta estabilidad y se produjo algo de construcción de capacidades estatales. A partir de entonces, Haití ha venido de mal en peor.

El régimen de los Duvalier fue una dictadura brutal que se mantuvo en el poder gracias a bandas armadas que mataban y robaban con impunidad, imponiendo terror a toda la población haitiana. Diversas fuentes establecen que durante la dictadura duvalieristas fueron asesinados más de 40 mil haitianos.

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Los refranes son dichos agudos y sentenciosos según el Diccionario de la lengua española. Hay un refrán que consigna que los problemas del presente tienen su origen en situaciones ocurridas en el pasado. “De aquellos polvos vienen estos lodos”. Significa que, no es posible entender hoy lo que está ocurriendo en Haití sin conocer las barbaridades que se cometieron durante los casi 30 años de dictadura duvalierista.

La historia haitiana pone de manifiesto que Haití es un país en el que siempre se puede estar peor. En los últimos 27 años ha sido incapaz de generar estabilidad política y económica, los golpes de estado han estado a la orden del día y no ha sido posible repartir bienes públicos porque el país no crece económicamente.

La calidad de vida de una población puede mejorar sólo cuando el PIB por habitante aumenta, y eso no ha ocurrido en los últimos 66 años en Haití. En más de seis décadas (1957-2022), el PIB per cápita de Haití decreció 0.3%; y por esa razón, la producción per cápita haitiana, a valor presente, en 2022 (US$1,636) era inferior a la de 1957 (US$1,752).

En los gobiernos de los Duvalier (1957 a 1986), el crecimiento de la producción per cápita fue negativo en 0.2%; por eso en 1986 el PIB per cápita haitiano era inferior al de 1957: US$1,752 (1957) versus US$1,729 en 1986). La conclusión resulta obvia: en términos económicos fue una dictadura para nada.

Entre 1987-1996, Haití fue gobernado por Henri Namphy, Leslie Manigat, Henri Namphy (por segunda vez), Prosper Avril, Herard Abraham, Ertha Pascal-Trouillot, Jean-Bertrand Arisitide, Raoul Cedras, Joseph Nerette, Marc Bazin, de nuevo Jean-Bertrand Aristide, Emile Jonassaint y otra vez Jean-Bertrand Aristide. El crecimiento de la producción per cápita haitiana durante esos años fue negativa en 2.3%, llegando en 1995 a un PIB per cápita de US$1,379.

Entre febrero 1996 y febrero 2004 gobernaron Rene Preval y Jean-Bertrand Aristide, y en esos años la producción per cápita haitiana creció 1.03%, colocándose el PIB per cápita en US$1,496 en el año 2003.

De febrero 2004 a mayo 2006 gobernó Haití Boniface Alexandre y el PIB per cápita decreció en 0.02%, reduciéndose el PIB per cápita a US$1,493 en 2006.

Rene Preval, de nuevo, y Michel Martelly gobernaron entre mayo 2006 y febrero 2016. La producción per cápita creció 1.8% y el PIB per cápita llegó a US$1,742 en 2015. Fue el periodo en que ocurrió el devastador terremoto en 2010.

Entre febrero 2016 y julio 2021 estuvieron en el gobierno Evans Paul como primer ministro, Joceierme Privert como presidente provisional y Jovenel Moise como presidente. En ese tiempo, el crecimiento per cápita del PIB fue negativo en 2.1%, colocándose el PIB per cápita en alrededor de los US$1,690 dólares en 2021.

Entre 1987 y 2022 encabezaron el gobierno haitiano 22 mandatarios, con una duración media de 1.6 años por presidente. Con tal grado de inestabilidad y desafíos, ‘no hay guardia que llegue a cabo’.

Lamentablemente, los resultados no pudieron ser mejores. Hoy en día, Haití es un proyecto de nación no construido. Un pasivo global.

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