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Desde los albores del tercer milenio y en los años recientes, las colecciones de arte, institucionales y personales, privadas y oficiales, han cobrado una gran importancia.

Solamente, hacemos una simple mención de un hecho cultural que agrada a todos, pensando en los artistas, su condición cuando son activos, la preservación de sus obras cuando estas se han vuelto patrimoniales. Aunque no desarrollemos el tema, es oportuno señalar que, tanto de parte de coleccionistas como de instituciones, los “cuadros”, en su mayoría e incluyendo las fotografías, se han exhibido más que nunca.

El otro punto esencial es la atención del público, su aprecio de las obras y de los autores. Sabemos que hay dos clases de colecciones: Personales -discrecionalmente conservadas por el coleccionista-, e institucionales -perteneciendo a una asociación, un organismo, una comunidad-. Esas últimas están bien guardadas en salas y depósitos, exhibidas a los visitantes en el contexto de muestras individuales o colectivas mientras otras, expuestas siempre, engalanan oficinas y lugares comunes de empresas e instituciones, aunque, a veces y provisionalmente, las desplacen, las presten o las expongan.

La colección de arte del Banco Central de la República Dominicana es una de las mayores y mejores colecciones institucionales del país. Además, tiene el privilegio único de un Concurso de Arte interno, que alcanza en 2025 su trigésima edición.

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La Colección de Arte del Banco Central y su evolución

El compromiso artístico del más importante organismo financiero de la República Dominicana se inició poco tiempo después de su creación, afirmando una preocupación loable: reunir obras maestras de la plástica dominicana.

Desde el principio, ese conjunto se destinó casi exclusivamente al disfrute del personal del banco. Las obras adquiridas se colocaban en oficinas, salas de reuniones, áreas comunes, y han salido poco de los espacios asignados en el montaje inicial: un asunto normativo, por razones de conservación y seguridad.

Desde hace décadas, el Banco Central se destaca como referencia valiosísima a la historia del arte nacional. En los inicios de la colección de arte, una curaduría experta hizo comprar obras magistrales, todavía pilares de la pinacoteca. Esta adquisición se logró con el liderazgo de la historiadora y crítica de arte María Ugarte. Luego, un largo período indefinido hizo perder parcialmente la idiosincrasia dominicana de la colección, ingresando artistas extranjeros mediocres, felizmente ínfima minoría. Ahora bien, aquellos deslices, atribuidos a decisiones, relaciones, gustos personales aún, surgieron más por el embargo de entidades financieras en quiebra, ¡con sus cuadros!

Ahora bien, desde la gestión e iniciativa del gobernador Héctor Váldez Albizu, que no solo domina el fortalecimiento de la economía nacional sino tiene fe en el arte y la cultura, el Banco Central ha creado un Comité especializado. Este núcleo ha dedicado una máxima atención y supervisión al patrimonio de artes visuales, privilegiando de nuevo la calidad y la identidad nacionales,

Igualmente, una verdadera “filosofía” de la colección se ha manifestado: ir reuniendo piezas, representativas de la historia del arte dominicano, su desarrollo, su modernidad.

Acorde con estas metas específicas, también ha agregado unas cuantas de arte contemporáneo, audaz, emergente, aunque la tendencia artística más apreciada sigue siendo histórica o al menos prefiere obras que preserven un ideal de belleza y armonía. Por cierto, ello corresponde al arte dominicano de siempre, y la adquisición obedece a criterios estéticos y a representatividad.

Esta colección de arte se conoce como la Pinacoteca. “Pinacoteca” es una palabra, relacionada con su etimología del griego, “teque”, depósito, “pinacos”, cuadros. Ese “depósito de cuadros” puede instalarse en un recinto donde las obras se conservan y se exhiben. Así en el Banco Central, las pinturas, incluyendo murales contundentes, conforman la gran mayoría de las obras, pero hay algunas esculturas excelentes. Mencionaremos un “trío” escultórico, cimero en su minimalismo, situado en el exterior, de la autoría del arquitecto Rafael Calventi.

Es indudable que la colección, aumentada durante varios lustros, constituye una representación singular del arte dominicano, de sus períodos sucesivos y de decenas de profesionales.

El Concurso anual de Arte

Si una iniciativa encomiable del Banco quiere alentar el amor al arte en su personal, este estímulo culmina en el Concurso Anual de Arte y Literatura, celebrado entre funcionarios y empleados activos, e igualmente los pensionados. La organización está a cargo del Departamento Cultural, reconocido por sus ediciones y su labor museográfica. Su director ejemplar es el escritor José Alcántara Almanzar.

En Arte están la Pintura, el Dibujo y la Fotografía. Cada año, el concurso progresa, en diversidad temática y en técnica. Un jurado permanente de tres expertos otorga premios y menciones.Vale señalar que las obras premiadas son propiedad del Banco y las integran a la colección.

El arte brilla en el Banco Central, encabezado por la arquitectura de José Antonio Caro y de Rafael Calventi.

Sobre el autor

MARIANNE DE TOLENTINO

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