De la pobreza a la cima
La historia de Yeison Jiménez: de recoger chatarras y graduarse "con casa por cárcel" a ícono de la música
Desde los 13 hasta los 19 años, Yeison Jiménez trabajó vendiendo aguacates en una plaza de mercado. Su rutina comenzaba a las 3:00 de la madrugada y terminaba a las 11:00 de la mañana; luego asistía a clases en la tarde. Dormía apenas cinco horas al día.

El cantante colombiano Yeison Jiménez en una fotografía de archivo. EFE/ Luis Eduardo Noriega Arboleda
Antes de convertirse en uno de los máximos exponentes de la música popular colombiana, Yeison Jiménez atravesó una infancia y adolescencia marcadas por la precariedad, la violencia y la inestabilidad familiar.
En una entrevista con Juan Pablo Raba, el artista recordó que entre los 8 y 9 años vivió una etapa de abundancia. Sus padres eran comerciantes de licor, tenían varios negocios y él y su hermana contaban incluso con cuidadoras individuales. Sin embargo, todo cambió tras la separación de sus progenitores.
“Pasé de ser un niño que lo tenía todo a estar recogiendo chatarras con 12 años”, relató.
Luego de la ruptura, Jiménez se mudó a Manizales junto a su madre, donde enfrentaron serias dificultades económicas. Según contó, su padre -quien había sido un hombre adinerado- perdió todo su patrimonio en apenas tres años, tras llevar una vida desordenada marcada por el alcohol, las drogas y las relaciones inestables.

El cantante colombiano Yeison Jiménez (i) en una fotografía de archivo. EFE/ Luis Eduardo Noriega Arboleda
“Como construyeron tanto patrimonio juntos, él por no darle nada a ella lo empezó a poner a nombre de amigos, y los amigos le hicieron muchas roscas”, explicó.
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Ante la precariedad, su madre montó un pequeño restaurante en condiciones humildes, y él comenzó a trabajar desde muy joven para ayudarla.
“Al ver que la cosa estaba precaria, pues comencé a trabajar, a recoger chatarras por la galería Manizales”, recordó.
A los 13 años, Yeison tuvo que mudarse a Bogotá, ya que su padre seguía buscando a su madre para agredirla y constantemente los expulsaban de los barrios donde residían.
Fue en esa etapa cuando tomó verdadera conciencia de su pobreza. Contó que en el colegio le asignaron llevar una noticia como tarea, pero no pudo hacerlo porque en su casa no había televisor, nevera ni otros electrodomésticos básicos.

El cantante colombiano Yeison Jiménez en una fotografía de archivo. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Desde los 13 hasta los 19 años trabajó vendiendo aguacates en una plaza de mercado. Su rutina comenzaba a las 3:00 de la madrugada y terminaba a las 11:00 de la mañana; luego asistía a clases en la tarde. Dormía apenas cinco horas al día.
También confesó que a esa edad ya enfrentaba problemas con el alcohol.
“Me metí a emborrachar como a los 13 años. Desayunaba con un tinto y un aguardiente, todos los días”, dijo.
Pese a todo, la música siempre estuvo presente en su vida.
“Siempre cantaba, desde peladito era cantante. Ganaba los concursos del pueblo y siempre me gustó la música, pero no lo veía como un estilo de vida. No sabía que iba a ser cantante”, recordó.
Un entorno peligroso
Jiménez aseguró que creció rodeado de ambientes marcados por la delincuencia, el consumo de drogas, las armas y la violencia.
“Me crie en una plaza de mercado y me crie con puros locos”, contó.

El cantante colombiano Yeison Jiménez en una fotografía de archivo. EFE/ Luis Eduardo Noriega Arboleda
Relató que muchos de sus amigos murieron jóvenes.
“Todos mis amigos murieron, todos muy jóvenes. Yo dije: ‘parce, yo no me quiero morir’. Yo pensé que yo no cumplía 25 años. Por eso, cuando cumplí 25 hice mi mejor cumpleaños de toda la vida”.
“Me gradué con casa por cárcel”
En otra entrevista reveló que terminó el bachillerato bajo una modalidad poco común: “con casa por cárcel”, aunque no dio detalles sobre los motivos.
“Tuve problemas, me sacaron del colegio, y por mis notas académicas me logré graduar con casa por cárcel”.
Ese proceso duró siete meses.
“Me daban permiso de estudiar y dije: voy a ser el mejor”.
El inicio de su carrera
A los 17 años lo apodaron “la rocola”, porque se sabía todas las canciones y siempre estaba cantando. Fue también a esa edad cuando comenzó a escribir sus primeras composiciones, tras una decepción amorosa.
“Me enamoré de la más bonita del colegio, ella estaba en once y yo en noveno. Fuimos novios, duramos seis meses”.
En una ocasión, mientras cantaba en un baño, una joven le dijo que tenía talento y le facilitó el contacto de una persona de la industria musical que grababa CD piratas. Él componía todas sus canciones y buscó cómo grabarlas.
Le cobraban 800 mil pesos por grabar tres temas. Ahorró durante cuatro meses y logró grabar sus primeras canciones.
“Ahí comienza todo. Tenía 19 años”, dijo.
Ese mismo año empezó a acercarse a la fe cristiana, motivado por una joven que le gustaba y lo invitaba a la iglesia.
Su legado

Una seguidora del cantante colombiano Yeison Jiménez enciende velas durante un homenaje este domingo, en el estadio El Campín en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega
Con el tiempo, Yeison Jiménez se convirtió en una de las figuras más representativas de la música popular colombiana. Además de su carrera artística, impulsó una fundación con iniciativas de apoyo social dirigidas a comunidades vulnerables, especialmente a niños y jóvenes.
El cantante falleció este sábado a los 34 años, cuando la avioneta en la que se desplazaba sufrió un accidente y quedó completamente calcinada.
La Fiscalía General informó este domingo que abrió “una indagación relacionada con el siniestro de la aeronave particular”, que se estrelló al intentar despegar del aeropuerto de Paipa, en el departamento de Boyacá, y cayó en un campo cercano al final de la pista.
En el hecho murieron también su mánager Jefferson Osorio, el fotógrafo Weisman Mora, otros integrantes de su equipo de trabajo y el piloto de la aeronave.
Jiménez alcanzó gran popularidad con temas como Sublime mujer, Aventurero, Vete, Ni tengo ni necesito y Mi venganza. En 2021 fue reconocido como artista revelación latino por la revista Billboard.