Llegan a la economía más factores adversos locales y externos

Llegan a la economía más factores adversos locales y externos

En marcha una cuenta regresiva hacia definiciones importantes para el funcionamiento del Estado subordinado a los resultados del proceso electoral del primer semestre de 2024; sin certeza aun de que se materializarán reformas demasiado postergadas; mientras los vientos en contra desde otras latitudes pronostican escollos para la economía cuya fortaleza sería puesta a prueba; aparte de los riesgos que se corren por la capacidad que caracteriza a las finanzas y ejecutorias oficiales de provocar reacciones populares por impactos negativos.

Están pendientes de atender reclamos legítimos de sectores de superar el impasse que mantiene en obsolescencias al Código Penal que irritan y conturban a amplios ámbitos sociales. Procede poner fin a la congelación del proceso hacia más apropiadas reglas para las relaciones obrero-patronales consensuadas ya en un 80%. Se demandan cambios para orientar la gestión del Estado hacia más desarrollo en sustitución de políticas cortoplacistas y de mitigación mientras crece el consumo por encima de la producción.

Al revisar el comportamiento de la economía dominicana en medio siglo, el analista Eduardo García Michel destacó que en este lapso: «La infraestructura creció y el modelo económico cambió pero queda la pena de saber que pudo hacerse mucho más y la convicción de que tiene que ser modificado el modelo para orientarlo hacia mayor desarrollo». Ve al país urgido de mejorar el nivel de vida de la población, reducir la pobreza y el atraso. Se sumó a quienes experimentan creciente preocupación porque se postergan reformas esenciales interminablemente para no pagar un costo político.

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El más lamentado de los vacíos estructurales, y de riesgo mayor para la solidez y solvencia del Estado procede de no disponer de un régimen tributario que salve a las ejecuciones del Presupuesto de una extraordinaria dependencia del endeudamiento, situación que activa las críticas al Gobierno calificado por el Centro Regional de Estrategias Económicas (Crees) de insistente en trasladar gastos al año fiscal siguiente «mediante la utilización de cuentas por pagar».

La reforma fiscal permanece como un sueño y sus aplazamientos, como una pesadilla.

La entidad de investigaciones económicas transmitió recientemente su preocupación a la sociedad asignando relevancia a que: «en la Ley de Presupuesto General del Estado para 2024 se ha identificado la presencia de cuentas por pagar que ascienden a RD$21,281.6 millones, lo que representa un agudo incremento con respecto a la cifra presupuestada en 2023, de solo RD$2,239.5 millones».

Y advierte que: «el patrón de ejercicios fiscales generadores de deuda pública favorece la insostenibilidad fiscal, sobre todo en un ambiente de condiciones cambiantes. A la larga, toda política de endeudamiento constante debe llegar a un fin, y la mejor manera de hacerlo es de forma organizada y planificada». Teme lo que ocurra porque «desde 2001 se ha continuado con el incremento de la deuda pública».

Horizonte gris

Tras un balance de la realidad internacional, la publicación de análisis financieros «Informe GFSR» sobre la estabilidad sostiene que «la economía global continúa inclinada hacia un deterioro de la situación» en función de que los bancos centrales del mundo, en su afán por contener la inflación, han puesto en marcha tandas de subidas de las tasas de interés más pronunciadas en décadas, haciendo posible que el proceso aún no haya concluido.

Sus diagnósticos presagian mayores aprietos para Estados endeudados (¿incluyen a RD?). Por el contexto de tasas de interés más altas y por más tiempo, los bancos de la globalidad estarían desde ya poniendo a prueba la capacidad de reembolso de los deudores a nivel continental. «La mayoría de las economías están absorbiendo este marcado endurecimiento de la política monetaria y han mostrado resiliencia en el último año, pero la inflación subyacente sigue siendo alta en varias de ellas» (¿incluyendo a RD?).

Todo se explica en que los antídotos a la inflación endurecedores de políticas monetarias tan usados en el pasado año encarecen las deudas y existe el riesgo de que los deudores ya se encuentren en situaciones precarias porque las tasas de interés más altas amplifican fragilidades provocando mayores incumplimientos, detectándose en América Latina y el Caribe, principalmente, que «muchas empresas están recurriendo a las reservas de efectivo conforme se reducen sus ganancias». Una radiografía que es de advertencia a países como República Dominicana.

PERTURBACIONES

Pesimismo a partir de los fracasos en detener la guerra en Ucrania, factor inflacionario y de severo impacto al mercado de alimentos basados en granos, por el terrorismo asociado al enfrentamiento de Israel con Hamás y que está dirigido a la navegación a través del mar Rojo y el canal de Suez. El último pronunciamiento del Consejo de Seguridad de la ONU dice mucho sobre la gravedad de las perturbaciones: «los ataques perpetrados (por hutíes) contra embarcaciones comerciales obstaculizan el comercio global y «socavan los derechos y libertades a la navegación al igual que a la paz y la seguridad regional».

Y una declaración de la CEPAL (órgano de ONU), que debe ser escuchada en República Dominicana, destaca que desde que comenzó la guerra de Ucrania las economías de América Latina y el Caribe pasan por una coyuntura difícil en un contexto externo de incertidumbre, inflación (en especial de alimentos y energía) y desaceleración de la actividad económica y el comercio.

Una realidad: fletes desde Asia y otras parte son afectados desde el fin del pasado año agudizándose al comenzar el 2024 cuando arreciaron los ataques rebeldes. Las importaciones desde China, significativas para diversos consumos de dominicanos, reciben golpes por usar contenedores que pasaron a costar desde 3,800 dólares en diciembre a 4,900 en ruta que tarda entre 45 y 60 días. El encarecimiento tomaría algún tiempo en lesionar los bolsillos del consumidor local pero nadie lo despinta.

DUDA RAZONABLE

En el momento en que la prima del dólar cae en nerviosismo y difícil tendencia al alza, como ocurre en la inminencia de elecciones por discursos exagerados que describen al país en estado de desastre, surge el fantasma de un fracaso institucional en el área de la Justicia con capacidad de amenazar a la estabilidad que genera confianza en la economía dominicana. Los casos de corrupción llevados a tribunales son vistos en peligro de expiración sin llegar a nada en virtud de las normas legales.

Participación Ciudadana, ente con historial de observadora independiente del quehacer político y los ejercicios democráticos, entiende que se amplía la posibilidad de que los procesos sin precedentes surgidos contra el peculado en el 2020 sean víctimas de «tácticas dilatorias de los abogados de los imputados y la actitud de algunos jueces que parecerían avalarlas».

La coordinadora nacional de la entidad, Lizzy Sánchez, considera que «lo que está pasando en los tribunales no contribuye a la transparencia ni a una Justicia sana en la que la gente vuelva a tener fe de que en verdad existe una lucha contra la corrupción y la impunidad. Los jueces tienen un compromiso muy serio y ojalá que tengan conciencia de eso».

EL FACTOR TRUMP

El país se acerca al eventual retorno al poder de Donald Trump en Estados Unidos tras las elecciones de noviembre. Sus probabilidades son altas por la consistencia de los conservadores que apoyan sus aspiraciones de retorno, a pesar de la gravedad de acusaciones que incluyen intentos de anular los resultados de comicios que en el 2020 le hicieron salir de la Casa Blanca. Es un gran favorito.

Sus posibilidades aumentan además por la creciente pérdida de popularidad de su sucesor de aquella vez, Joe Biden, situado en una edad avanzada que lleva a temer una disminución de facultades que influiría en votantes. Un persistente enemigo de la inmigración, como es Trump, alarmó a los liberales estadounidenses, a afroamericanos y a los latinos cuando recientemente vociferó que «los extranjeros envenenan la sangre de mi país», expresión que de inmediato evocó la línea discursiva de Adolfo Hitler.

Presagio de hostilidades para comunidades hispanas en Norteamérica asiento de la mayor diáspora dominicana, procedencia de un caudal de remesas imprescindibles para la estabilidad y el crecimiento económico sostenible. Trump volvería al poder con botas y espuelas contra las presencias raciales incompatibles con su forma de pensar y son centenares de miles los dominicanos que cada año logran el derecho a residir en Estados Unidos en virtud del respeto a la reunificación familiar, que podría ser recortada severamente; además de que se propone negar la ciudadanía a los bebés dominicanos que allá nazcan de padres no residentes legales que en gran flujo llevan sus partos a la gran tierra del norte.

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