Mella Chavier, luchador por las mejores causas

Mella Chavier, luchador por las mejores causas

Calle Georgilio Mella Chavier Santo Domingo, Distrito Nacional. Hoy/ Arlenis Castillo/24/08/2021

Quién. Educador, historiador, teólogo, escritor.

Luchador. A pesar de sus múltiples ocupaciones tuvo tiempo para dedicarse a la lucha antitrujillista en la Juventud Democrática, en San Pedro de Macorís, por lo que estuvo preso.

Georgilio Mella Chavier, cuyo nombre lleva una calle de Santo Domingo, fue educador, historiador, teólogo, escritor laureado, visitador a médicos, profesor de locución, estudiante universitario de medicina y derecho, director del liceo secundario para varones.

Y entre tantas ocupaciones tuvo tiempo para dedicarse a la lucha antitrujillista como miembro de la Juventud Democrática, en San Pedro de Macorís, por lo que estuvo preso en la cárcel pública de esa ciudad.


Muchos de quienes lo conocieron lo recuerdan generalmente como maestro por el largo magisterio que ejerció en el Colegio Dominicano de la Salle desde 1959 casi hasta su muerte, pero enseñó Lengua Española en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, INTEC; Historia, en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, UNPHU, y en el Instituto Dominicano de Periodismo; Historia y Antropología en el Seminario Santo Tomás de Aquino y Geografía en el Instituto Especializado en Ventas y Mercadotecnia.


Los libros, el estudio, la enseñanza y la lectura marcaron su existencia. Desde que vino a residir a la capital en 1949, impartió clases de geografía, historia y literatura, ocupando además cargos en la Secretaría de Educación: Inspector en Hato Mayor y Baní; director del Programa de Alfabetización de adultos durante cinco años, representando al país en reuniones en Puerto Rico, América del Sur y varios países europeos.


Fue profesor en la Escuela de Locutores de La Voz Dominicana.


De Georgilio, familiarmente llamado Geo, habla su hermano Herman, quien apenas siendo un niño fue llevado a la cárcel por su madre en agosto de 1946 para mostrarle al presidiario político que se encontraba bien, sin que lo afectara el terremoto que azotó el país. Herman, el menor, era como su hijo, por eso le llama hermano-padre.
“Papá trabajó mucho tiempo como inspector y superintendente de colonias para la Compañía Azucarera y debido a su precaria salud, a Geo le tocó ayudarle en el desempeño de sus funciones en colonias y bateyes de San Pedro de Macorís”.


Agrega que a la muerte del progenitor, el maestro quedó con el compromiso, como hermano mayor, “de velar por la seguridad de la familia, lo que hizo toda su vida, tanto en lo económico como en la conducción y vigilancia en su crecimiento, con buenos consejos y atinadas observaciones”.

“Al morir papá, Geo veló por la seguridad de nuestra familia toda su vida”, Herman Ramón Mella Chavier


Por esa responsabilidad abandonó sus estudios de medicina y posteriormente de derecho, iniciados en la Universidad de Santo Domingo. Luego estudiaría teología, abandonando sus lecturas juveniles sobre “Allan Kardek, Helena Blavatsky y otros espiritistas. Abrazó la doctrina cristiana”.


Lector ávido y ecléctico, fue también apasionado excursionista con devoción por el alpinismo. Refiere Herman que organizó grupos de estudiantes de La Salle con los que viajaba por todo el país visitando lugares históricos y turísticos.

Hoja de vida literaria y de activismo

Georgilio nació en San José de los Llanos el 27 de abril de 1923, hijo de Georgilio Mella Frías y Teolinda Chavier Tavárez. Contrajo matrimonio dos veces: con Adelaida Levy y con Carmen Dilia Marcano. No dejó descendencia.
Contó con una de las más ricas bibliotecas, compuesta por obras de todo género.
Entre sus libros publicados están: El adulto en el aprendizaje, Documentos históricos de la República Dominicana, Educación en la promoción, Hechos de nuestra tierra (desde los indios hasta la invasión de los marines de USA), Lecturas básicas para la historia patria (dos tomos), Historias y leyendas de indios, La vaquita Luisa (poesías para niños).

También: Versos de la Sabana, Un análisis histórico, Memorias del Guabatico, Vicente y la soledad (Premio Siboney de novela, 1981), que“narra los hechos vividos por Vicente Celestino Duarte hasta su muerte, en Los Llanos, donde tuvo una tienda, El Trueno, y se dedicó a la cría de ganado vacuno”, explicó Herman.

Georgilio mereció, además, el premio de prosa en Los Juegos Florales Hispanoamericanos, en 1975, con la narración histórica “Laudín”.
Fue miembro y colaborador del Instituto Duartiano y Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
Falleció en Santo Domingo el 10 de enero de 1988.

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