Guardianes de la verdad Opinión

Rendición cuentas

Un discurso difícil de refutar

La ventaja inherente al informe Abinader 2026 estriba en que cada información es una prueba verificable y cada testigo puede ser confirmado.

El presidente Luis Abinader destaca  avance en efectividad judicial, al  citar el  índice de Heritage Foundation,

El presidente Luis Abinader destaca avance en efectividad judicial, al citar el índice de Heritage Foundation,

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La rendición de cuentas pronunciada por el presidente Luis Abinader ante la Asamblea Nacional, el 27 de febrero, es de difícil refutación. La oratoria fue apoyada por una multitud de cifras, gráficas, imágenes y personas invitadas, beneficiarias y testigos de los logros del gobierno en el año 2025, que sitúan a la administración del PRM a modo de gestión referencial y eficaz en la región.

La ventaja inherente al informe Abinader 2026 estriba en que cada información es una prueba verificable y cada testigo puede ser confirmado. Por tanto, desmontar con argumentos sólidos esa vigorosa disertación, bien estructurada, obra maestra de calificados “Ghost Writer” –escritores de discursos-, luenga, y de abismal profundidad conceptual, deviene en una tarea cuesta arriba para el liderazgo opositor y cualquier ejercitante del pensamiento crítico.

Porque la prisa hacia la inmediata respuesta, llevada por la urgencia política y emocional, induce al portavoz opositor a cometer errores, como el caso de Leonel Fernández, cuya crítica empieza con esta frase ya manida en él: “…el discurso refleja una desconexión entre la narrativa oficial y la realidad”, refiriéndose a datos económicos, ya que el exmandatario únicamente respeta sus cifras personales, desprecia las del gobierno, del admirado Banco Central, FMI, Banco Mundial, Heritage Foundation y de cuantas instituciones nacionales o extranjeras reconozcan el manejo eficiente del actual gobierno. De la amplia temática examinada y rendida a la nación por Abinader, escojo los dos puntos que considero fundamentales para el proceso electoral del 2028: la lucha contra la corrupción y el servicio eléctrico. El fracaso en ambos segmentos decidirá el destino del gobierno.

Sobre el primero, para el mandatario la lucha contra la corrupción no es una declaratoria más del gobierno, “es su columna vertebral, su brújula moral inamovible”, junto al siguiente párrafo memorable: “Esta lucha me toca en lo más personal, porque sé –y lo sé con dolor y con indignación- que cada acto de corrupción destruye la confianza y le roba el futuro a la gente honesta de este país. Y por eso no habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás”. Dolor e indignación, agregamos nosotros, ocasionados por los amigos de Abinader imputados en distintos casos de corrupción, como en el Seguro Nacional de Salud (Senasa), pero que él se ha visto compelido irremisiblemente a enviarlos por ante la justicia. De ahí parte su advertencia: “En este gobierno no existen intocables, no existen protegidos, no existen excusas. Nadie está por encima de la ley. Y cuando han surgido pruebas, incluso en instituciones tan sensibles como Senasa, la respuesta ha sido una sola: enviarlo al Ministerio Público para que se investigue, actúe y se asuman las consecuencias, sin interferencias, sin presiones, sin encubrimientos”. La gente honesta confía en ese nuevo paradigma que se yergue ante nosotros: perseguir la corrupción.

El segundo elemento es el servicio eléctrico, y es bastante simple entenderlo. Un nuevo apagón general, prolongado e inexplicable, surtirá un efecto político devastador, pero la rendición de cuentas es de difícil refutación.

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Melvin Matthews

Melvin Matthews

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