Diplomacia
Favorable trato de RD con el resto del mundo
República Dominicana practica con la potencia del norte hemisférico una política de buena vecindad, armonía y cooperación siguiendo pautas del derecho internacional e incluyendo temas de seguridad compartida.

Editorial
Considerada desde Washington un “socio indispensable” y estratégico para Estados Unidos en la región del Caribe, República Dominicana se beneficia de mantener con la administración del presidente Donald Trump unas relaciones de cordialidad y conveniencias recíprocas sin visibles menoscabos para otros vínculos diplomáticos y de respeto a sus asuntos internos con otros países con los que Santo Domingo no coincide políticamente ni en el grado ideal de respeto a los derechos humanos y de prácticas democráticas que aquí predominan.
Una neutralidad que no podía incluir una posición de indiferencia ante atrocidades como las ocurridas en Venezuela donde el chavismo llegó al colmo de desconocer manu militari el resultado de elecciones ganadas contundentemente por la oposición el pasado año aplastando la institucionalidad para prolongar un totalitarismo que ha hecho estragos en las condiciones de vida de los venezolanos y de hostilidad a los dominicanos.
En consecuencia, y como bien lo reafirmó ayer al comparecer al almuerzo semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio el canciller Roberto Álvarez, los vínculos entre RD y EUA se mantienen sólidos y absolutamente normales, y hasta privilegiados, tanto por la confianza que inspira la actual gestión local del Estado como por la cercanía geográfica, la coincidencia de intereses y el estrecho vínculo binacional creado por la emigración que ha dado asiento en Estados Unidos a la mayor diáspora de la dominicanidad positivamente transmitida a los descendientes allí nacidos. La patria en ultramar.
República Dominicana practica con la potencia del norte hemisférico una política de buena vecindad, armonía y cooperación siguiendo pautas del derecho internacional e incluyendo temas de seguridad compartida.
Washington, a diferencia de otras liderazgos del primer mundo, ha estado claramente del lado de República Dominicana en sus enfoques y la forma de enfrentar la crisis haitiana y sus derivaciones inmigratorias irregulares y desordenadas hacia este lado de la isla, un éxodo de alto riesgo que la multilateralidad de la ONU defiende en contra de los derechos soberanos de este Estado. Por demás su estratégica ubicación geográfica adyacente a EU le ha permitido a Rep. Dom. convertirse en un centro logístico y de nearshoring favorable a ambos países.