Liderazgo político
No sé ni de qué escribir

Colombia
Me siento que estoy arando en el mar; las olas sociales son tan grandes y destructivas que percibo que no vale la pena escribir a ciertos sectores “casi” intrínsecamente/genéticamente corruptos. No sé ni de qué escribir cuando articulo en palabras el comportamiento que nos destruye como sociedad dominicana, práctica que nos hace creer que lo que nos sucede es normal y lógico.
No sé ni de qué escribir cuando los partidos políticos, “casi todos”, no poseen una vocación de servicio que motiven a toda una sociedad hacia una comparación social ascendente la cual nos lleva a pensar en modelos que hoy son funcionales y que pueden replicarse en otros contextos sociales; usemos como ejemplo a Colombia, una nación con más de 58 años con guerrillas y con una población de 53.4 millones de personas y en Colombia la energía es constante y las ciudades siempre están provista no solo de energía, pero también de agua potable. ¿Y nosotros? Una media isla, con solo 12 millones de habitantes, somos ricos en fuentes acuíferas, playas, y con una clase empresarial no comunista ni guerrillera, la cual posee un poder directo sobre el liderazgo político, a pesar de todas esas ventajas que nuestra nación posee no hemos sido capaces de generar electricidad y agua potable, no hemos podido vencer el eterno problema de la energía eléctrica. Por eso, sí, así mismo, por eso, no sé ni de qué escribir.
No sé ni de qué escribir, porque somos parte de una trampa, de un sistema forrado con una democracia mañera e inútil; secundamos el despotismo, y accionamos como si fuésemos una sociedad de castas, encerrados en un túnel sin oxigeno y sin puertas por donde salir o ascender. ¿Y para qué escribir? Si somos partes de una sociedad donde el dominó, el beisbol y otros entretenimientos nos succionan la capacidad de reflexionar y actuar de forma progresiva y organizada para construir una mejor nación que nos permita disfrutar de aquellas riquezas que ya existen en nuestro suelo dominicano.
No sé ni de qué escribir cuando un país es destinado a celebrar los caprichos “de un aquel” que desea ser presidente para llenar su vacío existencial y pasar a una historia imaginaria. Pero ahora, precisamente escribiendo, recuerdo la frase de la escritora y cineasta francesa, Marguerite Duras: “Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe”. Lo que escribo tiene que ver con cambios, transformación, reformas, coraje, crear conciencia; ¿y saben algo? Si lo escribo es porque un día sucederá. Los cambios a través de una implosión social nos pueden sorprender, y un día amanecer con aquel azul cielo que nos recuerda que lo último que muere es la esperanza.