Guardianes de la verdad Opinión
Julia Muñiz Suberví

Julia Muñiz Suberví

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Cada vez más nos damos cuenta que el día a día de todos se circunscribe a las informaciones que obtenemos por la vía digital, motivo de preocupación no por el acceso a las tecnologías, sino por el uso de estas.

De acuerdo a un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2019, se estimaba que aproximadamente el 80% de las personas revisaban sus celulares dentro de los primeros 15 minutos luego de despertarse, porcentaje que debió incrementar ante la crisis de la pandemia del Covid-19 y sus secuelas.

Lo incuestionable es que la mayoría de los ciudadanos hemos desarrollado una dinámica al levantarnos y antes de acostarnos de revisar nuestras redes sociales para dar “un vistazo” a lo que está ocurriendo en el mundo, sin darnos cuenta que nos exponemos a una gran cantidad de información que eleva nuestro nivel de estrés, ansiedad e intolerancia.

Si así nos comportamos los adultos ¿Qué manejo podemos esperar del uso de las redes sociales por parte de la niñez y adolescencia? Nuestros pequeños han nacido en la conectividad, siendo parte integral de su ecosistema de vida, pues no conocen, es más, no se imaginan como sería “el mundo sin internet”.

Un estudio de Cáritas revela que el 36,7% en edades que oscilan entre 12 y 17 años pasa más de seis horas al día con un dispositivo; mientras que uno de cada cinco se encuentra en riesgo de adicción.

Lo que deja al descubierto que así como las redes sociales nos han conectado en lo digital, simultáneamente y de manera irónica, nos han desconectado en lo humano, estando entre las relaciones más afectadas las familiares, en principio padres e hijos, llegando a convertirse en un desafío la convivencia familiar ante el drástico cambio en la comunicación.

A muchos padres les preocupa la exposición de sus hijos a la tecnología, sin embargo, no se ocupan de lo principal que es el acompañamiento y supervisión para evitar que afecte o limite su desarrollo de habilidades sociales y cognitivas.

La adolescencia es una etapa aún más compleja, por ser más independientes y estar en el proceso de construcción de su personalidad, sin embargo, es donde más expuestos están a correr y asumir riesgos que afecten su autoestima e integridad.

En conclusión, el mundo digital no se detiene, la hiperconectividad y sobreinformación en las plataformas virtuales seguirá en aumento, esto no debe confundirnos y hacernos huir de ella, lo que corresponde es pensar y asumir el hecho de que no podemos dejarlos solos.

Como en otros ámbitos de su vida, debemos educarlos, orientarlos y acompañarles para velar por su seguridad en línea; reconociendo que aún tengan mayores destrezas en el uso de los dispositivos y plataformas no significa que tengan conocimientos y habilidades sociales suficientes para enfrentar los peligros y el impacto negativo en su salud y bienestar.

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Julia Muñiz Suberví

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