Pautas para reparar relaciones rotas
Existen familias rotas, parejas rotas, relaciones de amigos y grupos rotos. Cuando hablo de relaciones rotas, hablo de fracturas en el vínculo, el apego, el afecto y el sentido de pertenencia.
Las relaciones rotas no llegan solas; llegan por unas historias de maltratos, traiciones, infidelidades, abuso, trampas, mentiras y un rosario de daños y dolor emocional que reproducen distanciamientos, enemistades y conflictos.
Las relaciones rotas entre padres e hijos, entre hermanos y amigos afecta al cerebro, los sentimientos, el bienestar y la existencia espiritual.
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Literalmente, la salud mental se deteriora en la vida de una persona que se dedique a poner prótesis, fracturas emocionales y sociales.
La convivencia saludable y segura, sostenible con amor, afecto, gratitud, bondad y reciprocidad, es la que establecen seres humanos equilibrados, de actitudes con beneficencia y felicidad.
Mantener relaciones rotas, maledicentes por décadas o años, habitan en un espíritu dañado por el enojo crónico, el resentimiento, el odio, la sed de venganza, la culpa y el remordimiento.
Las personas que más dañan relaciones son: personas narcisistas, psicópatas, con mal manejo de la ira y de los impulsos, los pasivos agresivos y maquiavélicos.
La convivencia, la amistad y la vida asumida con tolerancia y buenos tratos, son las que originan relaciones funcionales y sanas; pero también, oxigenantes y nutrientes para la vida.
¿Se pueden reparar relaciones rotas? Es una pregunta en psicoterapia ¡Claro que sí! Lo primero es ser honesto y aceptar el daño, la traición, el dolor emocional y social a lo que expuso a la otra persona; después de reconocerlo debe pedir perdón y también aprender a perdonarse así mismo. Otra de las pautas para reparar daños es establecer la confianza a través de la transparencia, la honestidad y la franqueza en la convivencia y la socialización de la vida.
Reparar daños y maltratos toma tiempo, la otra persona necesita volver a conectar y reconectar con emociones sanas. Sin embargo, se debe construir confianza, transparencia y promesa para permitir que las cosas fluyan de forma cómoda, asertiva y sincera.
Después que se quebró la confianza, se lacera la amistad y se ponen limites para autoprotegerse, solo el tiempo y las actitudes emocionales positivas vuelven a reparar las relaciones rotas.
La mejor vía para reparar relaciones rotas es reconocer la gratitud, reciprocidad, bondad, automerecimiento, compasión y altruismo. Recordar que, ante todo, aprender a perdonarse y pedir perdón para volver a empezar con buenas prácticas basadas en beneficencia y afectividad.
Estoy consciente de la desconfianza, el miedo y la desesperanza que habitan en el cerebro de una persona con dolor emocional y social. Pero las personas cambian, el cerebro cambia y las experiencias enseñan que se puede olvidar, el dejar ir y el dejar pasar para volver a construir una nueva relación después del daño.
El dolor emocional y social a veces es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Para cuidar la salud metal hay que fluir y vaciar la mochila de experiencias traumáticas.
Resumiendo, se pueden reparar relaciones rotas, se pueden reconstruir nuevos contratos basados en necesidades básicas, en cultura de buenos tratos, respetando los límites, los hábitos y valores de las demás personas.
Las personas resilientes superan las adversidades, los traumas y el dolor emocional para convertirlo en actitudes emocionales positivas, logrando una neuro plasticidad cerebral y un cerebro feliz.