Guardianes de la verdad Opinión
José Miguel Gómez

José Miguel Gómez

Creado:

Actualizado:

La madurez es una de las paradas de la vida que debe ser conquistada, vivida, alcanzada y resuelta para preparar la vejez y dejar atrás la juventud. Se espera dejar de lado el sobrevivir, el luchismo, las confrontaciones innecesarias, o la búsqueda de la notoriedad, la visibilidad, el exhibicionismo y dejar del que hablar.

Las personas maduras no consumen la envidia, el chisme, la intriga, la manipulación, ni el autoengaño; debido al aprendizaje de la vida, a los tropiezos, adversidades, fracasos y frustraciones, de los que se ha madurado para sortear y administrar el presente y futuro, partiendo de la autoconfianza, el merecimiento y la autodeterminación de ser responsable de su bienestar y felicidad.

La desesperación, las imprudencias, los malos hábitos, la competencia y la necesidad de validación forman parte de la juventud, de las etapas de un pasado que, solo el calor, la fuerza, el ímpetu y el demostrar, movían al musculo y al cerebro.

Ahora no, la madurez habla desde la conciencia, la fortaleza emocional y la espiritual. Pero también, de los golpes aprendidos, de las batallas confrontadas; desde ahí no hay pérdidas ni ganancias, sino experiencia, sabiduría y resultados. Pero sabiendo que en toda vida hay luz y sombra, pero nunca quedarse en lo gris ni lo negro de lo vivido.
En la madurez se vive desde el auto-merecimiento, el equilibrio, la prudencia; desde el silencio, y el tacto para sopesar la palabra y el accionar.

Le puede interesar: Diputado dice Rafael Paz renunció del PLD por inmadurez políticaUna persona en la edad biológica y los cambios físicos de la madurez, pero con resultados disfuncionales, maledicente y de pobreza espiritual, se convierte en un joven rebelde sin causas, irresponsable, tóxica, superficial, ligero y banal que, aun milita en el simplismo, en la gula, el cinismo, la prepotencia y la manipulación propia de la enfermedad del “carácter”, de los impulsos y de las huellas somáticas no superadas.La madurez implica haber superado el pasado con creces, vivir el presente y preparar el futuro hacia la conquista del bienestar físico, familiar, social, financiero, emocional y espiritual.

Desde la madurez equilibrada los valores y principios están conjugados, para defenderlos con honor, coraje y voluntad. El joven puede vivir del parecer, pero la madurez se sostiene desde el ser; desde la coherencia y la constancia para armonizar el interior con el exterior.

Las personas son dueñas de su propia historia, descubren que solo el tiempo habla, depura y deja constancia de los para qué se vive. Ósea, del sentido de vida, de utilidad y transcendencia.

Una madurez insatisfecha, en la cuerda floja de la vida, sin armonía y con anemia en el espíritu, se convierte en una verdadera trampa existencial.

Al final la vida pasa balance, te encierra en una soledad patológica si no construiste caminos ciertos y claros.
No hay tiempo en la madurez para las emociones negativas, para culpar a otros o victimizarse de la vida.

Puede leer: Luis Abinader exhorta PRM asumir madurez las reformas

La auditoría existencial le predice a la persona madura: cómo desea ser recordado, cómo quiere terminar y quiénes son sus compañeros de viajes. Debido a que la vejez se trabaja desde la madurez.

En conclusión, en la vida hay muchas personas inmaduras, repitiendo los mismos errores y rumiando las mismas historias. Cada persona debe revisar sus resultados de vida para descubrir si vive el perfil de la madurez.

Sobre el autor
José Miguel Gómez

José Miguel Gómez

tracking