Guardianes de la verdad Areíto

Dos novelas sobre Julia de Burgos: discurso, biografía y ficción

3_El País_01_1,p01

3_El País_01_1,p01

Creado:

Actualizado:

El discurso biográfico sobre Julia de Burgos corre paralelo a la representación ficticia de su figura. Las distintas narrativas que intentan captar la verdad de su vida se entrecruzan, de tal manera que lo vivido parece ficción y la ficción quiere ser verdad. El discurso biográfico es novelado y la ficción se confunde con la verdad. Dos novelas han venido a reconstruir el itinerario vital de la poeta puertorriqueña: “Las estatuas derribadas” (Santuario, 2014), del dominicano Diógenes Valdez, y “La otra Julia” (2024), de la puertorriqueña Mayra Santo Febres.

Ambos autores se nutrieron de la biografía y el discurso autobiográfico que hay, por ejemplo, en las cartas de Julia a su hermana Consuelo Burgos García, en el diario de la autora y algunos testimonios que pretenden reconstruir el pasado de la poeta. Estos producen un discurso novelado en el que lo biográfico y lo autobiográfico se entrecruzan para hacer, a la vez, una reconstrucción de la vida social y política de Puerto Rico. En el inicio de la primera novela, el discurso biográfico sobre Juan Isidro Jimenes-Grullón se cruza con la autobiografía del autor en Una Gestapo en América, libro en el que narra sus experiencias durante su encierro en la cárcel de Nigua por el coronel Rafael Leónidas Trujillo.

Puede leer: “El salto de Jimenoa” (1948), un poema olvidado de Franklin Mieses Burgos

Por otra parte, en “La otra Julia” la vida de Julia de Burgos viene a ser vida pública y vida cultural. Sus éxitos literarios y su participación política, primero en el Partido Nacionalista y luego en el movimiento por la independencia que inició Vicente Géigel Polanco… Su participación en actividades nacionalistas y ser, más tarde, una representante de la literatura puertorriqueña en Nueva York, la impulsan como una poeta social comprometida con la solución independentista.

La construcción de un relato de su trayectoria pasa por las celebraciones de su vida puertorriqueña (1917-1940), el reconocimiento de Luis Llorens Torres a su poesía (1937) su recepción en el Parnaso puertorriqueño a partir de la publicación de “Poema en veinte surcos”(1937), el homenaje de despedida en el Ateneo antes de su viaje a Nueva York y su lectura homenaje en el Centro Obrero chileno en esa ciudad. La difusión de su obra en Cuba, y los premios literarios que ganó, constituyeron, además, acciones que posibilitaron su ascenso, sin olvidar las luchas sociales en las que se implicó y los espacios profesionales en los que se destacó.

Las construcciones novelísticas buscan mostrar cómo el discurso funciona entre la verdad y la fabulación, sin que dejen de estar la ficción y la historia en su biografía y cómo se configura en la novela. En esta la realidad o la verdad juega entre las creencias y los relatos populares de la gente. La primera mitificación de Julia de Burgos inicia con su infancia. Aspecto que ha explotado Mayra Santos. El primer relato de familia viene de Consuelo Burgos en un ensayo breve publicado en la revista “Artes y Letras” (1953). De ahí que la vida infantil de Julia ha sido tratada por todos sus biógrafos, sin dejar de integrar aspectos, a veces dudosos, de los que no tienen pruebas.

La inmersión de Julia en la naturaleza parece decir su poesía, en una identificación del discurso literario al biográfico, iniciado por Yvette Jiménez de Báez (1966) en “Julia de Burgos: vida y poesía” y que remata con la publicación de la “Antología poética” (1967), que viene a ser la introducción de la poeta al canon literario. Se pierde de vista que el trabajo de la identidad entre poeta y naturaleza es antiguo en la poesía puertorriqueña y que cruza de Santiago Vidarte a Antonio Cabán Vale, El Topo.

El discurso biográfico, en el que trabajan sus críticos y comentadores literarios, exalta a una figura romántica que surge de su infancia pobre en Carolina, para convertirse en heroína de la puertorriqueñidad. Las calas de esas figuraciones permiten analizar varios personajes con el mismo nombre: Julia poeta, luchadora por la independencia de su país, que vive soterrada bajo la mujer libertina, la poeta maldita, la mujer marginada por su color, la víctima del machismo, la borracha y libertina en Nueva York, que se casa en segundas nupcias con un hombre ‘igual que ella: un bebedor’. Las figuraciones son amplias. Pasan desde su supuesto noviazgo con Luis Llorens Torres, hasta su disputa con Nilita Vientós Gastón. Julia era humana, muy humana, y ha sido en muerte como los otros quisieron que fuera, menos la mujer verdadera y templada. El discurso literario tiene como finalidad unir vida y literatura.

El relato sobre su vida parece un pie forzado en la lectura de sus poemas con una interpretación de sus actos de vida. Sabemos que Julia de Burgos está construyendo un nuevo discurso sobre las mujeres en el que no están disociados la relación entre el feminismo y la acción política. Su mirada era una mirada social y política de Puerto Rico y su práctica fue, hasta en los últimos momentos de su vida, una constancia de su conciencia social.

Reconstruir la vida de Julia de Burgos ha sido la recuperación del Puerto Rico en cuyo escenario ella actuó. La novela de Mayra Santos, como su libro biográfico, reconstruye ese Puerto Rico y le agrega en forma cruzada la vida de la autora (Mayra). Cargando el discurso de una mirada de Burgos como víctima de la sociedad, del machismo y del discrimen social. A lo que la autora agrega “la invisibilidad” literaria. Elementos de su biografía tienen distintas calas en la obra “Julia en Blanco y negro”, (2000), de Juan Antonio Rodríguez Pagán y se reflejan en el discurso literario de Las estatuas derribadas, de Diógenes Valdez.

Las obras de Carmen M. Rivera Villegas (“Mujer, nación y modernidad en la obra de Julia de Burgos”, 1997) y Carmen L. Quiroga (“Julia de Burgos: El desarrollo de la conciencia femenina en la expresión poética” (Libros de la Iguana, 2014) son dos estudios que nos permiten ver a la autora en su tiempo. Desde una perspectiva que va más allá de las impresiones o equívocos que nos muestran las historias ficcionales en la que los autores rellenan con su inventiva los espacios no narrados de la vida cotidiana. O, como ocurre en el caso de Valdez, se salen de la verdad contada y entra a la verdad tergiversada. A veces por desconocimiento se deshistoriza, pero el novelista es el Dios de su creación y no hay reparos que valgan. Si Santos Febles trabaja también el contexto social infantil de Julia, la obra del dominicano refuerza el ambiente cultural y político del exilio dominicano.

Si en todos los relatos Juan Isidro Jimenes-Grullón viene a ser el personaje malo de la película romántica, el machista timorato que no se decidía a casarse por temor a sus padres, en la obra de Valdez es el luchador por la libertad, el desempleado en La Habana, vendedor de enciclopedias y visitador a médico. Mientras que la vida esforzada de Julia de Burgos se narra como tragedia en Nueva York, (véase “Julia de Burgos: tres rostros de Nueva York… un claro silencio de piedra”,1987, de Juan Antonio Rodríguez Pagán). La reconstrucción de su muerte como tragedia, marcada por la leyenda urbana, que aparece en la antología-biografía de Jack Agüeros (“Song of The Simple Truth”, 1997), muestra esas distintas caras de Julia, como la han transfigurado sus biógrafos y novelistas (Continuará).

Los letrados y la nación dominicana
https://fornerin.com

Dos novelas sobre Julia de Burgos: discurso, biografía y ficción,Dos novelas sobre Julia de Burgos: discurso, biografía y ficción

Dos novelas sobre Julia de Burgos: discurso, biografía y ficción

Sobre el autor

MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN

tracking